El sexo ayuda a establecer una conexión más íntima con tu pareja y a mejorar la comunicación. Pero, con los años, a veces surgen problemas. Te damos las claves para que los superéis juntos (y revueltos).


Es un hecho: sin una vida sexual saludable es muy difícil que una pareja funcione en condiciones. Sin embargo, tarde o temprano todas viven momentos en los que, al menos, una de las partes piensa que su vida sexual no es tan satisfactoria como le gustaría.

Según la ciencia, la pasión desaparece tras cuatro o cinco años de relación, cuando nuestro cerebro deja de liberar dopamina, feniletilamina o serotonina, las hormonas encargadas de la felicidad y propias de la primera fase del enamoramiento. Esto no quiere decir que se acabe el amor, pero si este no evoluciona a lo que los psicólogos conocen como “amor compañero” empiezan a aparecer problemas, sobre todo en torno al sexo.

En cualquier caso es un error pensar que renunciar a una actividad sexual frecuente (y satisfactoria) después de varios años no tiene importancia, ya que, de hecho, es el placer del sexo el que crea un vínculo entre la pareja que garantiza el compañerismo y la confianza entre las dos partes. Si quieres… ¡Puedes!

¿Ya no le gusto?

Si desde hace un tiempo tenéis dificultades para mantener relaciones sexuales satisfactorias y completas, puede que haya algún trastorno que esté impidiendo conseguir la erección o mantenerla el tiempo suficiente.

— ELLA
Deja de sentirse atractiva y deseada. Además, si la situación se mantiene en el tiempo, también puede pensar que su pareja le está siendo infiel. En este punto, empieza a ejercer cada vez más presión sobre él, lo que aumenta la ansiedad de este.

— ÉL
Es probable que empiece a tener problemas de disfunción eréctil y, por evitar la conversación, prefiera dejarlo pasar. También puede refugiarse en su trabajo o excusarse en el cansacio y el estrés diario.

— Solución = Conversar
A partir de los 55 años, alrededor de un 60% de los hombres tienen problemas de disfunción eréctil. Para solucionarlo, acudir al médico, hablarlo abiertamente y tratarlo como un problema de los dos es fundamental.

“No disfruto como antes”

Muchas veces sucede que los gustos evolucionan y lo que antes nos producía un gran placer, ahora incluso nos puede llegar a incomodar. Forma parte del ser humano, los cuerpos cambian y las mentes se acostumbran.

— ELLA
Se obsesiona con conseguir disfrutar igual que antes y llegar al orgasmo, pero cuando no lo consigue se frustra. Además, prefiere no hablar del tema con su pareja para que no piense que es su culpa y se sienta mal.

— ÉL
Detecta que ella ya no disfruta igual que antes y se atormenta pensando si ya no le gusta físicamente o si está haciendo algo mal, lo que le provoca una gran inseguridad.

— Solución = Experimentar más
Llegar al orgasmo es un aprendizaje continuo. No hay que vivir la búsqueda con ansiedad, sino como un juego en el que hay que ir probando y descubriendo cosas juntos.

“No tengo ganas”

El deseo sexual de las mujeres varía naturalmente con el paso de los años. Sin embargo, los altibajos generalmente coinciden con grandes cambios en la vida, como el embarazo o la menopausia.

— ELLA
Los niveles de estrógeno bajan durante la menopausia, lo que puede hacer que tenga menos interés en el sexo y se sequen los tejidos vaginales y, en consecuencia, las relaciones sexuales sean dolorosas o incómodas. También los cambios hormonales durante el embarazo o en la lactancia pueden disminuir el deseo sexual.

— ÉL
Piensa que ha pasado a un segundo plano y se siente desatendido, lo que le hace alejarse y comportarse cada vez de forma más fría y pasota.

— Solución = Empatizar
Lo más importante es ponerse en el lugar del otro para entender lo que sucede en las mentes y solucionarlo. Además, en ocasiones la rutina da paso a la comodidad. Pon de tu parte, arréglate y saca tiempo para hacer planes románticos.