Al este de las Islas Marianas, y cerca de la isla de Guam en el océano Pacífico, se halla el
popularmente conocido como el lugar más profundo de la Tierra.


Sin ir más lejos, el punto más bajo de la Fosa de las Marianas (Abismo de Challenger) se sitúa a 10.994 metros de profundidad. La presión allí es de más de 1.100 atmósferas. Si tenemos en cuenta que la presión en la superficie de la Tierra es de solo una atmósfera, la diferencia es abismal.

Esta presión 1000 veces mayor que la de la Tierra provoca que la claridad del agua en la
fosa sea muy escasa. De ahí que en las profundidades de este sitio no haya iluminación y la
oscuridad lo envuelva todo. Además de esta alta presión y la nula presencia de luz, la
temperatura del agua oscila entre los 0 y los 2 grados centígrados.

Características de la Fosa de las Marianas
La Fosa de las Marianas tiene forma de media luna y mide 2.550 kilómetros de longitud y
70 kilómetros de ancho. Fue descubierta en 1875 durante la expedición Challenger
llevada a cabo por el HMS Challenger, un barco de la Royal Navy. Sin embargo, no fue
estudiada en su totalidad por primera vez hasta 1951.

La fosa se formó debido una zona extensa de subducción de la corteza terrestre, que se
sumergió debajo del manto tectónico. La subducción es un proceso de hundimiento que
ocurre en un lugar oceánico de una placa litosférica. En este caso, la placa del Pacífico se
subduce debajo de la placa de las Marianas.

Las formas de vida en la fosa
Los diferentes estudios llevados a cabo en la fosa han determinado que aquí vive un
ecosistema marino adaptado a las grandes presiones existentes. Un equipo de
exploradores japoneses reconoció la presencia de más de 200 formas de vida
unicelulares. Estos organismos tendrían una formación de seis millones de años de
antigüedad.

Desde el año 2009, la Fosa de las Marianas está considerada Monumento Nacional de los
Estados Unidos. Una distinción otorgada por ser una de las estructuras geológicas
oceánicas más importantes de la Tierra.

Por último, y como dato curioso, la primera persona en la historia que descendió en solitario a la fosa de las Marianas fue el cineasta James Cameron. Lo hizo en el año 2012 a bordo de un mini submarino, el Deepsea Challenger, fabricado por un equipo de ingenieros en colaboración con National Geographic.