Cuando las estrellas gigantes comen planetas gigantes, su luz estelar podría brillar un poco
menos. Esa atenuación podría afectar a la forma en la que los astrónomos miden distancias
en todo el universo y, posiblemente, poner en duda algunas mediciones anteriores.


Se podría pensar que el planeta sería una pequeña perturbación de la estrella, pero no lo
es. Esas perturbaciones pueden incluso ayudar a explicar por qué no se ponen de acuerdo
las estimaciones que calculan lo rápido que se está expandiendo el universo.

Las estrellas gigantes rojas
Cuando las estrellas con masa similar a la del sol queman en sus núcleos la mayor parte de
hidrógeno, sus capas externas se hinchan hasta crecer cientos de veces su tamaño original,
convirtiéndose en estrellas gigantes rojas. A cierta densidad central, se creía que las
estrellas gigantes rojas alcanzaban el mismo brillo máximo.

Este brillo uniforme ha ayudado a los astrónomos a estimar las distancias cósmicas. Es
difícil saber lo lejos que está una estrella sin conocer su brillo. Una estrella puede aparecer
tenue porque está muy lejos, por ser tenue simplemente o por ambas cosas.

Debido a que las estrellas gigantes rojas siempre alcanzan su punto máximo con cierto
brillo, pueden actuar como marcadores de distancia en todo el universo. De esta forma,
dan a los astrónomos puntos de referencia cósmicos para medir el espacio entre la Tierra y
las galaxias lejanas.

Las “comidas planetarias”
Los astrónomos han observado signos de que las estrellas gigantes rojas envuelven
planetas cercanos mientras se expanden. Los expertos se preguntan ahora si esas
“comidas planetarias” podrían cambiar la forma en la que brilla la estrella. Si es así, eso
significaría que el brillo máximo de una estrella gigante roja no sería del todo una constante uniforme.

Hay una serie de maneras diferentes en las que un planeta podría cambiar el brillo de la
estrella. Si el planeta le diera al núcleo de la estrella más materia para quemar, esto podría hacer que la estrella brillara más, lo que haría pensar que está más cerca de lo que en
realidad es.

Al “comer un planeta”, se podrían agitar las capas de gas externas de la estrella de manera
que haga que las partículas de luz o fotones reboten más adentro de la atmósfera de la
estrella. En este caso, escaparían menos fotones y la estrella aparecería más tenue.

Los cálculos efectuados por los astrónomos mostraron que la masa extra por ingerir un
planeta no importa mucho por sí sola. Pero si un planeta lo suficientemente grande se
sumerge en la estrella a gran velocidad, podría agitar las capas externas de la estrella.
En este escenario, el brillo de la estrella cae hasta en un 5%.

Este ligero cambio podría marcar una gran diferencia en la cosmología y, particularmente,
en las estimaciones de la tasa de expansión del universo, un número conocido como la
constante de Hubble.