Las obligaciones y responsabilidades laborales, familiares y sociales a veces se nos acumulan y nos sobrepasan. ¿Y si todo fuera tan fácil como empezar por poner orden en tu dormitorio?


Es posible que en alguna ocasión no hayas sido capaz de emprender una labor intelectual, como estudiar, sin ordenar antes tu mesa o la habitación en la que estás. Quizá esto te ocurre siempre y hay quien te tacha de maniática. Pues bien, la teoría de las ventanas rotas, sobre el contagio de las conductas de la psicología humana y las relaciones sociales, hace que tu comportamiento cobre sentido.

Según esta teoría, si en un edificio aparece una ventana rota y no se arregla pronto, el resto también irán apareciendo rotas y surgirán más desperfectos. La firma Bissell, dedicada al cuidado del hogar, ha aplicado esta teoría al ámbito de la limpieza y orden del hogar sacando conclusiones interesantes.

En tu día a día

El trabajo, los hijos, la pareja, los amigos y, además, las tareas del hogar… Tenemos tantas responsabilidades y obligaciones que en casa vamos haciendo las labores más urgentes y aplazamos las demás. Pero, a veces, estas tareas hogareñas pendientes nos sobrepasan, porque no dejan de acumularse y empeorar.

Entonces llega el pánico, el estrés, la depresión… Ese es el momento de parar, tomar el control, priorizar y delegar. Desde Bissel, recomiendan organizar el tiempo para reparar esas “ventanas rotas”.

Consejos a seguir

1- El orden y la limpieza del hogar es una labor de toda la familia. Un solo miembro no puede cargar con la mayoría de las tareas. Haz una reunión con todos para realizar un reparto equilibrado.

2- No te vayas de casa sin hacer la cama. El orden empieza por tu dormitorio, tu espacio más íntimo.

3- Recoge el desayuno. Si al llegar a casa, tras tu jornada, no tienes que ponerte a recoger cacharros o trastos de la cocina o el salón, tu entrada será más armoniosa.

3- Arregla lo roto. Si se rompe algo, no lo guardes en un cajón o el trastero: arréglalo de inmediato y si no tiene solución, tíralo.

4- Si tienes el cesto lleno de ropa para lavar o planchar, despéjalo. Es mejor que dediques un día a esta tarea que tener siempre tu propia Torre de Pisa presidiendo el salón.

Conclusión: Intenta hacer las cosas en el momento y no acumules las tareas para el fin de semana: ni te dará tiempo a terminarlas ni disfrutarás de tu descanso. Si se van cumpliendo estos hábitos, se creará una eficiente rutina que favorecerá tu vida familiar, laboral y social.

Vida familia más feliz

Más ocio para disfrutar en familia. Si entre todos lleváis al día las tareas del hogar, dispondréis de más tiempo para jugar, ir al cine o hacer excursiones.

– Sin discusiones. Gran parte de los enfados tienen que ver con la realización de las labores hogareñas. Si cada miembro cumple con su parte, reinará la armonía.

– Stop nervios. Poner orden en tu vida te ayudará a hacerlo también en tu mente. De esta forma, la ansiedad y el estrés irán dejando paso a la tranquilidad y el descanso.

– Tiempo para el diálogo. El agobio y las prisas son enemigos de las conversaciones pausadas tan necesarias de mantener con la pareja y los hijos para llegar a acuerdos.

Mejores relaciones sociales

Retoma la complicidad. Es probable que tu ajetreo diario te haya hecho distanciarte de tus amigos. Quizá has olvidado felicitarles por sus cumpleaños, preguntarles por esa prueba médica que les preocupaba o, simplemente, saber cómo están. Ahora que has encontrado ese tiempo perdido, puedes recuperar su confianza.

– ¿Cuándo quedamos? No llevar la mochila cargada de deberes, te ayudará a sentirte libre. Las salidas con amigos o compromisos sociales, que antes te llegaban a agobiar por falta de tiempo, ahora desearás que se produzcan.

– Amplía tu círculo. Siempre se puede dar un paso más: es la hora de salir de tu zona de confort. Una buena idea es apuntarte a ese curso que siempre has querido hacer, pero para el que nunca encontrabas el momento. Además de sentirte más realizada, conocerás muy interesantes.

Buen ambiente laboral

Trabajo eficiente. Al estar mucho más descansada física y mentalmente, tu poder de concentración será mayor y tu productividad se incrementará: podrás hacer más cosas y mejor en menos tiempo.

Clima cordial. Llegar al trabajo tranquila y salir de él sin el agobio de una lista infinita de tareas pendientes harán que tu actitud sea más tolerante. Por tu parte, se acabarán las malas caras y las respuestas fuera de lugar, algo que tus compañeros agradecerán respondiendo igual.

Más valorada. Probablemente el estrés con el que antes hacías todo te llevaba a cometer muchos fallos, tener olvidos importantes o no rematar el trabajo debidamente. Tu nuevo yo no pasará inadvertido para tus jefes, que apreciarán lo que vales.