Nos hablan cada vez más de moda sostenible. Pero, ¿sabemos realmente qué es? ¿cómo hacer nuestro armario eco? ¿en qué debemos fijarnos al comprar? Hablamos con alguien que lo sabe todo.


La infuencer Laura Opazo autora del libro Armario sostenible nos resuelve todas las dudas para lograr que nuestra vida y compras sean muy slow. Con ella hablamos de cómo conseguir conciliar consumo y sostenibilidad y de los muchos beneficios de esta tendencia imparable.

¿De qué estamos hablando cuando hablamos de moda sostenible?

Nos referimos normalmente a la nueva dirección que está tomando la industria textil que busca crear un impacto positivo en tres áreas: social, medioambiental y económica. Esto es, fabricar de la manera menos lesiva medioambientalmente, tratando de generar riqueza local y respetando los derechos de los trabajadores. Por otra parte, también los ciudadanos transformamos nuestro hiperconsumismo en un consumo más consciente, inteligente y por ende, mucho más sostenible, reutilizando lo que tenemos, cuidando las prendas que nos acompañan y reciclando las prendas cuando llegan a su ciclo final de vida.

A la hora de ir a comprar, ¿en qué debemos fijarnos en la etiqueta?

Composición (el tipo de fibra nos dará pistas sobre su origen y sostenibilidad), país de origen (los países del sudeste asiático tienen políticas de trabajo demasiado laxas y abusivas frente a los países de la Unión Europea), si hay certificaciones (las certificaciones dan una garantía al consumidor de que la empresa es transparente con lo que está aseverando en la etiqueta) y el cuidado, una parte fundamental que depende de nosotros para alargar el ciclo de vida de una prenda.

¿Cuáles son los materiales básicos y a cuáles debemos decir no?

No hay que reducirlo todo al tejido, aunque es una parte muy importante, porque hay que ver el ciclo productivo de la prenda en su conjunto y también el uso que se le vaya a dar. A priori, la opción menos lesiva parece la de los tejidos de procedencia natural, pero la realidad es que un algodón orgánico, sigue requiriendo mucho riego en comparación con un poliéster reciclado que usa menos energía en su proceso de reciclado, tiene un ciclo de vida muy largo y sus opciones de reciclado son infinitas.

En los último tiempos la búsqueda de materiales más sostenibles ha supuesto una revolución de la mano de la innovación tecnológica y científica, produciendo tejidos que usan materiales nuevos. Entre ellos podemos destacar lo que hasta ahora considerábamos deshechos, como restos de lana, basura plástica o, incluso, pieles de frutas. Por ejemplo, la fibra de naranja se hace con un subproducto de la naranja que son las cáscaras de la fruta.

moda sostenible

¿Se encuentra la misma calidad que en las prendas, calzado y bolsos ‘convencionales’?

Si te refieres con convencional a los de la industria lowcost, sí. Cuando apostamos por prendas hechas con buenas materias primas, bien confeccionadas y diseñadas la calidad es muy superior.

¿Es más caro llevar este tipo de prendas?

Una cosa son las prendas de marcas de moda sostenible y otras es el consumo sostenible. Por ejemplo, podemos alquilar o comprar prendas de segunda mano que, que aunque no hayan sido producidas de una forma sostenible las estamos reutilizando, dándoles una nueva oportunidad dignificando los recursos y el trabajo invertidos en ellas. También podemos apostar por prendas de alta calidad que nos van a asegurar un ciclo vital mucho más largo y nos van a acompañar durante más tiempo en el armario, evitando que volvamos a esa rueda del consumo tan rápido.

¿Cuáles son los beneficios hacia este cambio?

Muchos. Partiendo de los beneficios sociales y medioambientales ya que dejamos de apoyar modelos de negocio que no contribuyen en positivo con el entorno y las personas. También se unen los beneficios personales, porque nos sentimos más libres cuando necesitamos menos cosas, no tratamos de seguir la velocidad extenuante que dictan las tendencias y las decisiones las tomamos desde una perspectiva mucho más reflexiva y consciente.

¿Vintage también va unido a sostenibilidad?

Por supuesto. De ello hablo precisamente en Armario sostenible. Apostar por prendas del circuito de segunda mano o vintage nos ayuda a renovar el armario sin suponer un sobrecoste al planeta. Lucir piezas vintage nos permite, por un lado, reaprovechar las prendas y, por otro, proyectarnos en otra década con la que nos sentimos más identificados por estética o ideales.

Si eres seguidora de las tendencias, ¿también puedes llevar ropa sostenible?

Sí claro, sin ningún problema. Las tendencias son cíclicas así que siempre podemos redescubrir lo que tenemos en el armario o acudir a una tienda de moda de segunda mano o vintage y encontrar un auténtico archivo histórico por décadas donde podremos descubrir un crisol de tendencias en estado puro. No obstante, creo que una de las características fundamentales que nos ayudará a controlar un poco más nuestro consumo es aprender a autoconocernos bien y a crear nuestro propio discurso estético por encima del que impongan las tendencias cada temporada.

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