Ella representa como nadie a toda una generación de mujeres emprendedoras que en épocas difíciles se las ingeniaban para ayudar y sacar adelante una casa. Pili Carrera empezó así, cosiendo para contribuir a la economía familiar y sin imaginar que un día, esas prendas serían el pilar de un negocio que se ha extendido por todo el mundo.

Clientes ilustres

Pocos pueden presumir de vestir a princesas de todas las casas reales europeas, incluyendo la nuestra, a hijos de actrices, a los nietos de Donald Trump… Pero ella no presume porque para la gallega todos sus clientes son iguales.

Con ella estuvimos, en un viaje organizado por Peugeot, en la sede de su compañía, en la localidad pontevedresa de Mos. Allí crearon ella y su marido, Bienvenido, el negocio en 1963 y ahora las riendas las lleva su hija Salomé. Pero Pili Carrera sigue al tanto de todo lo que tiene que ver con la empresa, presente en una veintena de países.

¿Cómo nació la empresa?

Yo estaba recién casada, mi marido y yo teníamos que dedicarnos a algo y mi suegra me regaló una máquina de tejer muy básica, así que empecé haciendo jerseicitos. Mi cuñado tenía una tienda de ropa infantil, una boutique, y me los empezó a vender.

Y mi marido, que era contable, cuando salía de trabajar vendía los jerseis a sus amigos… Fuimos creciendo y comprando más máquinas, aunque seguíamos en el piso de Vigo. Y empezamos a vender en el resto de España.
pili carrera

Es una pionera.

No, hubo muchas que también lo hacían, no fui la única.

¿Se cree hasta dónde ha llegado?

Bueno, todo ha ido surgiendo lentamente, porque son 56 años los que llevamos trabajando, ha ido pasito a pasito… Hicimos una nave de 1.000 metros, después otra de 4.000, la que tenemos es de 12.000 y una finca pequeñita… todo lo vas digiriendo, no es algo que nos ha llegado de golpe como si nos hubiera tocado la lotería, hemos tenido tiempo para ir asumiéndolo.

¿Cuál es la mayor satisfacción que le ha dado este trabajo?

La primera y más grande es que mi hija ha querido continuar con este trabajo, para mí es vital. Ella, quizá por el amor que le tengo, ha querido continuar, y lo está haciendo muy bien. Bueno, como decís ahora los modernos: bien no, lo siguiente. Es la satisfacción de que tu trabajo, tu pequeña obra, continúa y ojalá muchos años. Creo que mi nieta también quiere seguir.

¿Cómo vive la repercusión a nivel internacional?

Todo ha sido circunstancial, gracias a mi hija, que empezó a mandarles los catálogos a las familias reales. Todas nos acogieron y nos hicieron sus pedidos. Son nuestros clientes y les cuidamos. Les tengo mucho cariño a todos, pero si tengo que destacar alguno, son los que lucieron las princesas de Holanda en la entronización de su padre.

Nos dio mucho prestigio. También los de nuestras princesas son muy importantes. Las vemos en las revistas con nuestras creaciones y nos sigue sorprendiendo. Es un orgullo.

pili carrera

Cuando fueron adquiriendo éxito, ¿no pensaron en trasladar la fábrica a Madrid?

En absoluto, esto no lo cambiamos por nada, ni por Madrid. Yo de aquí no me muevo. Tenemos el trabajo y la casa al lado.

¿Echa de menos seguir al pie del cañón?

No, no te creas. Sigo teniendo un control de la gente que va y viene. Mi hija me mantiene al tanto de todo y ahora tengo tiempo para mí, para ir al gimnasio. Yo me entretengo muy bien. Pero nunca dejo de pensar en la fábrica y hablo todos los días con mi hija. Lo echo de menos pero también me encuentro menos cansada ahora. Estoy muy tranquila gracias mi hija, confío mucho en ella.