Hubo un tiempo en el que los astrónomos consideraron a Venus como un planeta gemelo a la Tierra. De similar tamaño y muy cercano al nuestro, Venus es sin embargo un planeta de contrastes y repleto de curiosidades.


Un lugar totalmente inhóspito para la vida debido a su atmósfera, en la que se produce el efecto invernadero más intenso conocido en la actualidad.

La atmósfera y el brillo de Venus
La atmósfera de Venus está compuesta de dióxido de carbono y pequeñas cantidades
de ácido sulfúrico. Además, la temperatura en la superficie es superior a los 470 grados
centígrados. Hace décadas, las sondas soviéticas Venera que se aventuraron en la
superficie de este planeta apenas pudieron durar sobre ella un par de horas.

Otro de los aspectos que más llama la atención de Venus a los astrónomos es su brillo. Un
planeta más brillante que las estrellas, hasta el punto de que se puede ver pasar por
fases a través de un telescopio y proyectar sombras. No en vano, en muchas ocasiones su
brillo ha confundido a los expertos, quienes han creído que su figura se trataba más bien de un OVNI.

No obstante, hay que tener en cuenta que Venus está plagado de nubes muy espesas. Si
tuviéramos la posibilidad de ver el planeta con nuestros propios ojos, no podríamos
contemplar su superficie por culpa de esas nubes tan gruesas. La única imagen que
tenemos de la superficie de Venus la logró la sonda estadounidense Magellan en la década
de los 90.

La extraña velocidad de rotación de Venus
Esta imagen nos permitió descubrir que Venus posee flujos de lava fresca en su
superficie. Esto implica que cuenta con volcanes que hicieron erupción alguna vez en los
últimos tres millones de años.

No obstante, no debe contar con muchos cráteres, ya que la lava fluyó sobre ellos y los rellenó. Los astrónomos aún se preguntan con qué frecuencia se producen estas erupciones.

Venus tiene una velocidad de rotación muy extraña y lenta. De hecho, un día en este
planeta dura más de lo que tarda en orbitar alrededor del Sol. Pero lo más curioso es que,
según los astrónomos, la velocidad de rotación de Venus está disminuyendo.

El planeta en la actualidad gira 6 minutos y 30 segundos más lento que a finales del siglo XX. La explicación a esto puede estar en su clima y en una atmósfera tan espesa que puede ralentizar la rotación.

Por último, Venus es junto a Mercurio los dos únicos planetas del Sistema Solar que no
tienen lunas. Algo que a día de hoy sigue siendo todo un misterio para los científicos.