Los datos no mienten, y las enfermedades de transmisión sexual cada vez son más comunes. No bajes la guardia, te contamos todo lo que tienes que debes saber para estar a salvo.


Aunque muchas veces nos olvidamos de ellas, las enfermedades de transmisión sexual siguen estando muy presentes. Los médicos tienen más herramientas para detectarlas, pero también han aumentado las conductas sexuales de riesgo. Toma nota y… ¡protégete!

¿Qué son?

Son infecciones que se contagian por contacto sexual sin protección con una persona infectada. Son causadas por hongos, parásitos, bacterias o virus, aunque también pueden contraerse a través del contacto de la piel con las zonas infectadas o las úlceras de quien las padece.

Las más frecuentes son la sífilis, la gonorrea, las clamidiasis, el herpes genital, las hepatitis B y C, las producidas por el virus del sida (VIH) y por el virus del papiloma humano. Es muy importante ‘cogerlas’ a tiempo porque en algunos casos pueden llegar a provocar complicaciones graves.

¿Cuáles son los sintomas?

Son muy variables y muchas veces pueden pasar desapercibidos. Cualquier síntoma que afecte a los genitales es sospechoso, por ejemplo una llaga poco corriente, verrugas, ampollas, flujo con mal olor, sensación de ardor al orinar, picor intenso, dolor durante las relaciones sexuales…

¿Cómo se diagnostican?

La única manera de saber si se sufre una infección o enfermedad de transmisión sexual es acudir al médico para realizarse las pruebas necesarias, que normalmente consisten en un cultivo de las secreciones y, en ocasiones, pueden incluir un análisis de orina y de sangre. Además es muy recomendable para todas las personas con actividad sexual hacerse revisiones periódicas para descartarlas aunque no se tengan síntomas, especialmente si se tiene más de una pareja sexual.

¿Cómo se pueden prevenir?

Hoy en día el método más seguro y eficaz para prevenir una enfermedad de transmisión sexual es el uso del preservativo cada vez que se mantenga una relación sexual sea del tipo que sea. Además, también es fundamental mantener siempre una correcta higiene antes, durante y después de mantener relaciones sexuales. Y recuerda no compartir con nadie materiales punzantes como cuchillas, jeringuillas, agujas… La prevención mediante vacunas también es clave para frenar el contagio, infórmate con tu médico especialista.

¿Cuál es el tratamiento?

Para la mayoría de las infecciones producidas por bacterias y hongos los tratamientos son eficaces y por lo general consisten en cremas para aplicar en la zona genital y medicamentos por vía oral. Las infecciones producidas por virus son más complejas de tratar y suelen requerir seguimientos más largos. Cualquier persona sexualmente activa presenta riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual, sin embargo, existen algunos factores que predisponen a contraer una de estas infecciones, como el inicio precoz de las relaciones sexuales, tener un elevado número de parejas sexuales, usar anticonceptivos hormonales…

¿ETS O ITS?

En realidad, el concepto de ETS no es adecuado, por eso, diferentes organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar las tratan como ITS.

Éstas son infecciones de transmisión sexual que en su mayoría se transmiten de una persona a otra durante las relaciones sexuales y están causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos. Entonces, ¿cuándo se puede hablar de ETS? Cuando una infección de transmisión sexual se convierte en una enfermedad.

Por ejemplo, el virus del papiloma humano si no se trata y no se hacen los controles pertinentes puede causar cáncer de cuello de útero. Sin embargo, con el tratamiento adecuado y un buen control médico, rara vez una ITS termina convirtiéndose en una ETS. No obstante, cada día más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual. Una cifra muy elevada que nos permite reflexionar para comenzar a tomar medidas y practicar relaciones sexuales más seguras.