Te contamos qué factores debes tener en cuenta a la hora de elegir el tipo de sistema que más te conviene para calentar tu casa y algunos consejos para reducir su coste en los meses más fríos.


Hay que tener en cuenta factores como el clima, el tamaño de la casa o el precio del combustible:

Consejos para ahorrar un 30% sin pasar frío

El frío ha llegado para quedarse, al menos, durante un tiempo y con él, los desagradables sustos en las facturas. Te contamos algunos trucos con los que ahorrar hasta un 30 % en gastos sin dejar de mantener su casa caliente.

  • Aísla puertas y ventanas
    Por muy buen sistema de calefacción que tengas, como tus puertas y ventanas no estén bien aisladas, no haces nada, ya que un 25 o 30% del calor se pierde por ahí. Pensando a largo plazo, te conviene hacer esa inversión, pero si en este momento no te lo puedes permitir, tapa las rendijas con burletes aislantes de goma o espuma.
  • Cada grado cuenta
    La temperatura aconsejable es de 19 a 21ºC durante el día y de 15 a 17ºC por la noche. Cada grado que subas elevará el gasto un 7 % y no son aconsejables las subidas bruscas porque elevan mucho el gasto.
  • Renueva tu caldera
    Si tu caldera es antigua y tiene una mala combustión, cámbiala. Supondrá una inversión de futuro, ya que puedes llegar a gastar un 35 % menos de combustible.
  • Aprovecha el calor del sol
    Sube las persianas y abre las cortinas cuando el sol entre por tu ventana y ciérralas de noche para conservar el calor.
  • Busca y compara
    Antes de contratar una tarifa o un proveedor, compara precios. No te dejes llevar por las ofertas y lee siempre la letra pequeña.

Te mostramos diversos sistemas para que, teniendo presentes estos condicionantes, elijas el que más te conviene:

  1. Estufas y calderas de biomasa: barato y ecológico
    Se trata de uno de los sistemas más baratos y ecológicos, porque no genera gases de efecto invernadero y ayuda a la limpieza de los bosques evitando la propagación de incendios.

    Y es que la biomasa consiste en usar residuos forestales como combustible: leña, cáscaras de frutos secos, huesos de aceituna o los famosos pellets, que se forman a partir de los restos de madera, serrín o astillas compactados y aglomerados, que tienen un elevado poder calorífico.

    Indicado para lugares de inviernos fríos, su mayor inconveniente es el coste de la instalación, ya que requiere construir una salida de humos, y en el caso de que se trate de una caldera, necesita un espacio considerable para colocar los pellets.

    calefacción

  2. Suelo radiante: más caro, pero muy cómodo
    La mayor ventaja del suelo o hilo radiante es su confort debido a que el calor se genera en el suelo y se extiende fácilmente proporcionando una temperatura agradable, por lo que es muy recomendable para zonas frías.

    También resulta bastante económico y eficiente, ya que permite ahorrar hasta un 30% más que un sistema de calefacción de caldera de gas con radiadores de agua. Su mayor inconveniente es el desembolso inicial de la instalación, consistente en distribuir cables o tuberías bajo el suelo por las que circula agua caliente o electricidad, para lo que hay que levantar el pavimento. Por ello, lo más razonable es ponerlo cuando la casa está en construcción o se está realizando una reforma.

    El mantenimiento también supone un desembolso mayor a la media. Otros datos a tener en cuenta es que se puede instalar con prácticamente todos los tipos de suelo, no produce sequedad y no afecta a la decoración del hogar, ya que no hay radiadores, algo que si se tiene niños pequeños es un peligro menos.

  3. Radiadores eléctricos: cómodos, seguros y… caros
    Su instalación es muy sencilla y segura y no requiere mantenimiento, ya que solo es necesario enchufarlos a la corriente para obtener calor. Estos pueden ser tipo estufas, que se pueden mover a donde se quiera y guardar cuando no se usan, o tener el formato de un radiador de calefacción al uso pegado a la pared.

    Están indicados para calentar una zona específica en un momento determinado o apartamentos pequeños en zonas cálidas, pero no se consideran una buena opción para climatizar grandes espacios en lugares fríos o para tenerlos encendidos durante muchas horas, a no ser que se disponga de una ventajosa tarifa. Y es que consumen mucha electricidad y la factura de luz se puede poner por las nubes.

  4. Gas y radiadores de agua: eficacia, limpieza y comodidad
    Es uno de los sistemas más utilizados en España por su comodidad, limpieza y eficacia, aunque dependiendo del combustible que se use (gas natural, propano o gasóleo) puede ser más o menos contaminante.

    El calor se produce con la quema de combustible en una caldera que puede estar dentro de la vivienda o del edificio y se distribuye a los radiadores a través de conductos de agua. El gas natural es de las tres la energía más limpia y segura, a un coste medio, ya que no hay que almacenarla en casa porque llega desde fuera.

    Pero si se vive en zonas aisladas o alejadas de núcleos urbanos, es probable que el suministro no llegue. Si es tu caso, puedes optar por el gas propano, más potente que el natural, pero que requiere almacenarse en depósitos en el exterior, o por el gasóleo C, más sucio, contaminante y costoso, que se almacena en tanques dentro de casa, pero que resulta una buena opción para calentar hogares grandes y fríos. Todos requieren una instalación previa costosa.

  5. Bomba de calor: perfecta para climas cálidos
    Es muy recomendable para zonas cálidas donde los inviernos son suaves, como pueden ser algunas zonas costeras. Son ideales si solo queremos calentar estancias concretas o apartamentos pequeños.

    Y todo ello de una forma muy eficiente, ya que este sistema toma la mayor parte de su energía de fuentes renovables (aire, agua o tierra), suministrando más energía en forma de calor que la energía eléctrica que usa para funcionar.

    Esto supone un ahorro importante respecto a otros sistemas, ya que, por ejemplo, su coste energético es un 50 % más bajo que una calefacción de gasóleo, sin olvidar que contribuye a la reducción de emisiones contaminantes. El mayor inconveniente es que tras apagar el aparato, el calor se dispersa por lo que no se recomienda en lugares fríos. Además, reseca el ambiente.