Usar gafas y mascarillas tiene un inconveniente y es que las lentes se empañan y dificultan la visión. Te proponemos dos trucos para evitar este molesto efecto


Las personas que en su día a día utilizan gafas, ya sean para ver cuando salen a la calle o simplemente para poder leer o utilizar el móvil o el ordenador en casa, se encuentran ahora con un problema cuando deben utilizar mascarillas. Los que han combinado estos dos elementos saben perfectamente a qué nos referimos incluso antes de mencionarlo, dado que es tan común como molesto: las gafas se empañan irremediablemente, dificultando la visión. Con ello, se encuentran en la dicotomía doméstica de tener que valorar si es recomendable quitarse las gafas para limpiar sus cristales, con el consiguiente riesgo de llevarse las manos a la cara o si, por el contrario, prescindir del uso de las mascarillas, que también entraña sus peligros frente al avance del coronavirus.

Por suerte, los especialistas nos han brindado ya con trucos para que esto no suceda y poder llevar gafas y mascarilla sin necesidad de tener que estar limpiándolas constantemente y crispando nuestros nervios cuando, por ejemplo, estamos en el supermercado haciendo la compra o paseando al perro por la calle. El truco infalible que está conquistando a todos aquellos usuarios de mascarillas que se han encontrado con este problema al combinarlas con sus lentes de contacto ha venido de la mano de un médico cirujano argentino, que siempre se ha encontrado este problema cuando tenía que trabajar con mascarilla como personal sanitario, incluso antes de que el coronavirus entrase en nuestras vidas.

Aunque resulte algo extraño en un primer momento, no deja de ser igual de efectivo. El truco de este médico argentino es tan simple que ha revolucionado las redes sociales, y es que propone pasarle el jabón seco por las lentes de las gafas, usando una pastilla de jabón. Recomienda hacerlo tanto por la parte interna como por la externa de las gafas. Evidentemente, esto dejará algún resto de jabón en las lentes, pero continúa explicando que para ello debemos retirar estas partículas con una tela suave para sacar el excedente. Las mismas telas con las que se suelen limpiar habitualmente las gafas cuando comenzamos a percatarnos de que hay intrusos en nuestra visión, como motas de polvo o gotitas de sudor.

Este médico argentino, que ha salvado a muchas personas de sufrir este incómodo efecto, ha explicado que lo recomendable para evitar que se empañen las gafas es hacerlo al menos entre dos o tres veces al día. Una vez realizado este proceso, que tan solo te llevará unos minutos al día, ya puedes utilizar las mascarillas con total normalidad, ya sea para salir a la calle a realizar tareas cotidianas o para estar en casa en caso de haber resultado contagiado por coronavirus y debes respetar la cuarentena alejado de las personas con las que se convive.

mascarilla

Eso sí, añade que, una vez realizado este proceso de frotar el jabón seco sobre las lentes de las gafas y tras retirar las impurezas con un paño de tela suave, no se deben limpiar con otros productos. Utilizar otro tipo de procesos de limpieza de las gafas después de haber aplicado este truco, lo único que haría es retirar el jabón seco que sirve como pantalla protectora para que no se empañen con el uso de las mascarillas.

Otros trucos para que las gafas no se empañen

Pero si no te convence mucho este truco de aplicar jabón seco directamente sobre las gafas, existen otras propuestas realizadas por diversas personas que se han enfrentado con este molesto efecto. El departamento de policía de Tokio ya aconsejó en su día que se puede realizar una simple doblez en la parte superior de la mascarilla antes de ponérnosla sobre la cara.

Esta doblez evitará que el aliento y la respiración no sea redirigido hacia arriba y empeñe las gafas, como así sucedía con normalidad y que dificultaba la visión y nos obligaba a tener que secarlas y limpiarlas constantemente, con el riesgo de que las manos entren en contacto con la cara, con el peligro que esto conllevaría en caso de haber entrado en contacto con el coronavirus.

Ahora bien, el contrapunto a este truco es que se reduce el tamaño de la mascarilla y no se ajustará de forma tan efectiva a la anatomía del rostro, por lo que perdería en parte su eficacia. Y, de hecho, no se puede llevar a cabo con todo tipo de mascarillas, ya que hay una gran variedad de modelos y sistemas.