Un sacerdote de Detroit, Michigan, Estados Unidos, utiliza una pistola de agua bendita para
bendecir a sus feligreses en medio de la pandemia de coronavirus.


El Padre Tim Pelc, de la parroquia de San Ambrosio, usó su creatividad para poder bendecirlos manteniendo el distanciamiento social.

Con esta forma tan ingeniosa, el Padre Tim puede seguir bendiciendo a los feligreses durante la actual pandemia de COVID-19, respetando así las normas de seguridad.

Durante los días de Pascua del mes pasado, el padre Tim Pelc de la parroquia de San Ambrosio, que entonces estaba cerrada al público debido al brote de coronavirus, comenzó a pensar ideas sobre cómo bendecir a los feligreses y, al mismo tiempo, no infringir las reglas de distancia social.

“No podíamos utilizar el contenedor de agua bendita”, dijo el Padre Tim en una entrevista. Y añadió: “Pensé, ‘¿qué podría hacer para mantener las restricciones de la cuarentena y ofrecer al mismo tiempo a los niños la experiencia de la Pascua?’”.

Fue entonces cuando tuvo la idea de usar una pistola de agua. Después de consultar con un amigo médico para asegurarse de que no era peligroso, el Padre Tim se puso una mascarilla, una pantalla protectora y guantes. Después, esperó en el estacionamiento de la iglesia para disparar con el agua bendita a los feligreses dentro de sus coches.

“No nos avisaron mucho”, confesó Tim. “El sábado antes de Pascua, al mediodía, salí y había una fila de coches esperando”. Las fotos de este curiosos acontecimiento fueron compartidas en la página de Facebook de la parroquia de San Ambrosio, y se han hecho virales. En ellas, aparece el Padre Tim chorreando a los feligreses que pasaban en sus coches con la pistola de agua bendita.

Otras fotos también muestran al sacerdote sacando su Biblia para ofrecer sus lecturas a los
asistentes a la ‘automisa’.

Por su parte, el Padre Tim dijo que, aunque está sorprendido de que las fotos se hayan vuelto virales, está muy feliz de haber podido ayudar con éxito a los feligreses de su comunidad a tener una Pascua memorable e inolvidable. “Todos gritaron de alegría”, manifestó el sacerdote complacido. “Parte de lo que hago es ayudar a crear recuerdos para el futuro”.

Y estamos convencidos de que así será, porque no es fácil de olvidar a un sacerdote disparando agua bendita con una pistola de juguete.