En todo el mundo, las personas fabrican y se colocan máscaras caseras en un esfuerzo
por frenar la transmisión del virus.


Sin embargo, según los expertos no hay datos suficientes para saber con certeza si tales máscaras de tela evitan que una persona infectada transmita el virus a otra persona.

Ante la evidencia de que el coronavirus puede propagarse al hablar, al respirar, toser o
estornudar, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados
Unidos recomendaron el pasado 3 de abril que las personas se cubrieran la cara con un
paño o una tela al salir a la calle.

Las máscaras de tela
La tela puede reducir el contacto con las gotas que se exhalan al respirar o al toser, pero no
está claro si logran evitar las gotas más pequeñas que se liberan simplemente con el hecho
de respirar o hablar.

Las máscaras de tela, al igual que las máscaras quirúrgicas, están diseñadas para proteger
a otros del virus que transmite el usuario de la máscara, no al revés. Las personas
infectadas con el virus pueden transmitirlo a otras antes de que comiencen a notar los
síntomas.

Cuando se usan las máscaras como un hábito general, su objetivo es evitar que las
personas que no saben que están enfermas transmitan el virus a otros sin darse cuenta. El
uso de una máscara no pretende ser un reemplazo para el distanciamiento social ni un
sustitutivo del lavado de manos y otras medidas.

¿Qué sugieren los estudios realizados?
Hay pocos estudios que evalúen la efectividad de las máscaras de tela para prevenir la
propagación de enfermedades respiratorias. Los que existen afirman que las máscaras de
tela pueden capturar gotas respiratorias grandes, como las de la tos o el estornudo. Las que están hechas de diferentes tipos de telas poseen una amplia capacidad para filtrar
partículas del tamaño de un virus.

En un estudio reciente, una máscara que llevaba 16 capas de tela pudo filtrar el 63% de las
partículas con un tamaño de 300 nanómetros (el coronavirus tiene un diámetro de entre 50 y 200 nanómetros). No obstante, con esta máscara era más difícil respirar en comparación
con los respiradores de la máscara N95, de uso más frecuente en hospitales y que puede
bloquear partículas más minúsculas.

Las máscaras quirúrgicas pueden ayudar a reducir la transmisión de la gripe y los
coronavirus estacionales que causan resfriados comunes en personas con síntomas. Estas
máscaras reducen muy significativamente la cantidad de virus detectable en partículas de
gotitas respiratorias.

En definitiva, el éxito o no de las máscaras de tela va a depender de que las personas las
usen de forma correcta.