Un reciente estudio llevado a cabo por los científicos de las universidades de UCLA y
Arizona y bajo el nombre de PLoS Pathogens determina que la primera cepa de gripe que
encontramos en la infancia es la causante de que unas personas sean más inmunes que
otras al virus de la gripe.

Los científicos han descubierto que la capacidad de las personas para combatir el virus de
la gripe se halla determinada no solo por los subtipos de gripes que han tenido a lo largo de sus vidas, sino también por la secuencia en la que los virus los han infectado.

La investigación ofrece una explicación de por qué algunas personas sufren peores
síntomas que otras cuando presentan la misma cepa del virus de la gripe. Los hallazgos
podrían ayudar a obtener diferentes estrategias para minimizar los efectos de la gripe
estacional.

Ya un estudio del 2016 había ayudado a anular la creencia común de que la exposición
previa al virus de la gripe confiere poca o ninguna protección inmunológica contra las cepas
que pueden saltar de los animales a los humanos (gripe porcina o gripe aviar).

El nuevo estudio lo que hace es estudiar en qué medida se pueden explicar las
discrepancias observadas en la gravedad de la gripe estacional en personas de diferentes
grupos de edad. Los investigadores esperan que sus hallazgos puedan ayudar a predecir
qué grupos de edad podrían verse más gravemente afectados durante las futuras
temporadas de gripe en función del subtipo que circula.

Una información que también podría ayudar a los responsables de la salud pública para dar
respuesta y tomar las decisiones adecuadas frente al virus.

Detener la propagación del coronavirus
Además, los científicos de la Universidad de UCLA han completado recientemente un
estudio que analiza la detección relacionada con los viajes del nuevo coronavirus. La
investigación sugiere que la mayoría de los viajeros infectados son indetectables, ya que
aún no presentan síntomas y no son conscientes de haber estado expuestos al nuevo virus.

Con esto se trata de demostrar que no solo hay que mejorar los métodos de detección en
los aeropuertos y otros centros de viaje para detener la propagación del virus. Aquí también tendrían que entrar en juego los miembros del gobierno y los encargados de la salud pública para seguir a los viajeros a su llegada, aislarlos y vigilar por si sus contactos enferman más tarde.

Muchos gobiernos, precisamente, ya han comenzado a imponer programas de cuarentena
o incluso prohibiciones de viaje al percatarse de que las primeras medidas no son
suficientes para detener la propagación del coronavirus.

Una de las grandes preocupaciones a este respecto es que los países en desarrollo
carecen de la infraestructura y los recursos para llevar a cabo estas medidas. El mundo de
la salud pública se halla precisamente muy preocupado por la introducción del virus en
África o en la India, ya que existen en estos lugares grandes núcleos de población que no
tienen acceso a una atención médica de calidad.

Por tanto, son las zonas más vulnerables para la propagación de la enfermedad.