El coronavirus es una pandemia que desafía los límites de la biología humana, la economía
mundial y la capacidad de comunicación social de las personas.


Las estrategias para reducir la invasión han sido lavarse las manos repetidamente, el distanciamiento físico y el aislamiento social. Sin embargo, las personas no estamos exentas de sufrir ciertos errores de comportamiento frente al coronavirus.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Princeton y el Instituto de Investigación Sunnybrook han detallado ocho costumbres y comportamientos que podrían poner en peligro la victoria sobre el virus.

El miedo a lo desconocido y la vergüenza personal
El primero de ellos es el miedo a lo desconocido. A las personas les llama más la atención
las amenazas que son misteriosas.

La sensibilidad a estos peligros inciertos son muy comunes y, durante las primeras semanas de la pandemia, muchas personas erraron en sus comportamientos. A medida que ha pasado el tiempo, la adaptación al medio ha ido mejorando.

El segundo de estos comportamientos es la vergüenza personal. Para reducir la
propagación del virus, se le ha advertido a la población que eviten acciones como tocarse la
cara.

Muchas personas que caigan en este error pueden verlo como una vergüenza
personal. Pensar en demasía en el coronavirus puede llevar a descuidar otros riesgos, lo
que sería el tercer error de comportamiento.

Las enfermedades invisibles y el statu quo
El cuarto alude a las enfermedades invisibles. El distanciamiento social y el aislamiento
puede repercutir en la aparición de trastornos psíquicos (enfermedades invisibles).

Esto llevaría también a un quinto error, las reacciones súbitas, motivadas por los retrasos en el tiempo por mor del coronavirus y que pueden provocar emociones y sentimientos
desconcertantes.

Un sexto error de comportamiento tiene que ver con seguir el statu quo. Tratar de seguir la
normalidad en una crisis nos puede hacer llevar a cambiar de foco y mirar las cosas de
nuevo. El comportamiento humano, por lo general, es impulsado por una fuerte aversión a
las pérdidas y un deseo de mantener el statu quo.

Las normas sociales arraigadas y el sesgo retrospectivo
El séptimo error de comportamiento a tener en cuenta son las normas sociales
arraigadas. Las personas estamos acostumbradas a darnos la mano, abrazarnos y otras
conductas sociales. Estas normas no son fáciles de cambiar de la noche a la mañana. El
cambio de comportamiento necesario debe quedar por tanto muy claro.

Por último, hay que hablar del sesgo retrospectivo. Una vez que el coronavirus se
reduzca, las críticas a los diferentes sectores pueden ser muy variables. La mentalidad
colectiva de que todos estamos juntos para salir de esta es lo más útil y ecuánime que
podemos llevar a cabo.