Aunque ya han pasado semanas desde el comienzo del confinamiento, debemos seguir en alerta para facilitar que la curva de contagios de la COVID-19 se aplane.


La solución a la pandemia requiere esfuerzos en muchos ámbitos, desde decisiones gubernamentales hasta las que tienen que ver con la atención sanitaria o las que afectan al día a día de la población. Entre las indicaciones que recibimos de forma continua está la de lavarnos las manos más y mejor de lo que lo solemos hacer, así como evitar tocarnos la cara.

Lavarse las manos más y mejor
Según informes previos a la pandemia actual, la Organización Mundial de la Salud apuntaba que solo el 5 % de la población dedica al menos 15 segundos a lavarse las manos, y una investigación de la Universidad de Michigan ponía de relieve que, de una muestra de más de 3.700 estudiantes analizados, un 10 % no se lavaba las manos después de ir al baño.

Teniendo en cuenta que nos encontramos en una coyuntura especial por la pandemia, la mejora de este hábito es clave para ayudar a reducir el número de nuevos contagios de la COVID-19.

Recordar no tocarse la cara
Podemos tener la percepción de que no tenemos costumbre de tocarnos mucho la cara, pero diferentes estudios confirman que lo hacemos decenas de veces cada hora. Como muestra, una investigación de la Universidad de Sídney analizó en el año 2015 a un grupo de estudiantes de Medicina y concluyó que se tocaban la cara 23 veces cada sesenta minutos de media. Y tocarse la cara, como las autoridades sanitarias han confirmado en los mensajes dirigidos a la población, es una manera de contagiarse después de entrar en contacto con la COVID-19 por medio de las manos.

Hábitos en tiempo de excepcionalidad
Durante la pandemia, lavarnos las manos —especialmente si salimos de casa o estamos en contacto con alguien que haya salido— y evitar tocarse la cara «deben convertirse en nuevos hábitos que tenemos que seguir de la manera más escrupulosa posible», señala Armayones. Esta es una de las claves principales para que nuestro día a día no sea un foco de contagios. Pero, ¿establecer hábitos en tiempo de excepcionalidad es sencillo o es fácil caer en la relajación?

Establecer nuevos buenos hábitos no es una novedad para muchas personas y suele ser un objetivo de determinadas épocas como el año nuevo. Aunque tengamos la impresión de que conseguir nuevos retos de estilo de vida es probable que se acabe haciendo cuesta arriba, «cambiar los hábitos humanos es más sencillo de lo que parece si tenemos claro cómo debe hacerse», indica Armayones.

Entonces, ¿es difícil que, con motivo de la pandemia, establezcamos el hábito de lavarnos las manos correctamente y recordemos que no hay que tocarse la cara? «La COVID-19 nos obliga a adquirir una serie de hábitos muy rápidamente. El reto es que tenemos que introducirlos en nuestras rutinas diarias o, en el caso de no tocarse la cara, debemos ser capaces de no hacer algo que ya era un hábito muy bien establecido para la inmensa mayoría de las personas», apunta Armayones.

Para el investigador es importante tomar conciencia de generar nuevos hábitos, aunque pueda implicar un esfuerzo adicional, «porque rompe nuestra cadena de comportamientos. Si lo vamos repitiendo y sobre todo nos felicitamos y celebramos cada vez que lo hacemos —por ejemplo, cantando una de nuestras canciones favoritas—, conseguiremos automatizarlo muy rápidamente», puntualiza.

Empezar por un detalle pequeño y avanzar muy despacio y de forma gradual. Esta sería la estrategia denominada «pasos de bebé» para establecer nuevos hábitos, teorizada por el profesor Brian Jeffrey Fogg, de la Universidad de Stanford, en su libro Tiny Habits.

Difusión de estrategias para mejorar los hábitos contra la COVID-19
Ayudar a difundir las acciones y la información veraz que nos ayudarán a superar la crisis actual es una responsabilidad compartida por muchos tipos de organizaciones. Es el caso del eHealth Center de la UOC, centro de investigación que se centra en capacitar y empoderar a la ciudadanía y los profesionales con las tecnologías para que lideren el cambio de paradigma en salud.

A raíz de la crisis del coronavirus, el eHealth Center tomó la iniciativa de divulgar en Twitter consejos y recursos digitales que faciliten la adquisición de hábitos saludables para ayudar a concienciar a la población aún más para que siga las buenas prácticas de lavarse las manos, no tocarse la cara y otros hábitos recomendados por las autoridades sanitarias.

La guía de recursos impulsada por el centro puede seguirse mediante @eHealthUOC o la etiqueta #eHCovid19U. En ella puede consultarse información práctica y contrastada en catalán, castellano e inglés mientras se mantengan las medidas preventivas para abordar el coronavirus.