El consumidor español que más frena sus hábitos de gasto por cuestiones sostenibles tiene entre 38 y 44 años, estudios universitarios, ingresos bajos y vive en la periferia.


Según la compañía líder en gestión de créditos y activos, en la sociedad española, el 41% de los encuestados afirma que su interés por la sostenibilidad ha propiciado una reducción de sus gastos. Si realizamos una radiografía en profundidad, se desprende que el español que más aplica esta máxima tiene entre 38 y 44 años, estudios universitarios, ingresos bajos y vive en la periferia.

Concretamente, las personas con edades comprendidas entre los 18 y 21 años, es decir, los jóvenes pertenecientes a la Generación Z son los más reticentes a reducir sus gastos por cuestiones sostenibles, aunque sí están sensibilizados con este tema, pues han nacido y crecido con la problemática del cambio climático. Esta situación en España contrasta con la media europea, donde estos jóvenes son los que más han frenado sus hábitos de consumo por sostenibilidad.

Por sexos, las mujeres españolas son más conscientes de sus gastos en productos sostenibles. Así, el 44% de las mujeres encuestadas reduce sus compras motivadas por la sostenibilidad, mientras que los hombres se sitúan en el 38%, seis puntos menos.

España, entre los países europeos que más reducen sus compras
España ocupa la décima posición dentro del ranking europeo, es decir, un punto más respecto a la media europea (40%) y, por encima de algunos de los países más desarrollados de la Unión Europea como Francia (34%) o Alemania (32%).

Asimismo, cabe señalar que los países europeos considerados menos “favorecidos” económicamente, también son los que más reducen sus gastos por motivos sostenibles, siendo los griegos, los eslovacos y los rumanos, los primeros del ranking.

Los productos éticos, cada vez más presentes en la cesta de la compra
Intrum ha analizado también la importancia que dan los consumidores a los productos éticos, y los más propensos a adquirir un bien o servicio de estas características son los jóvenes españoles de entre 18 y 21 años. Es más, superan a la media española (40%) en trece puntos, alcanzando el 53%.

Por lo contrario, en Europa, son los mayores de 65 años quienes están más predispuestos a comprar tales productos (44%).

Los resultados son especialmente llamativos en Polonia e Italia, los dos países que encabezan el ranking, donde un 59% de los encuestados anteponen la compra de productos éticos. Un porcentaje que se muestra de forma más moderada en España, situándose al mismo nivel que la media europea (40%). Asimismo, el cambio a un mundo más verde se está imponiendo más lentamente en otras partes de Europa como Países Bajos (23%) y Bélgica (26%).

Las empresas españolas, volcadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El hecho de que la sostenibilidad sea, cada vez, más una de las principales preocupaciones de los consumidores hace que las empresas también tengan que reaccionar al respecto y se preparen para dar respuesta esa inquietud con el objetivo de seguir figurando entre sus opciones de compra de productos o servicios.

Tanto es así que España es el país en que más compañías están volcadas con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Concretamente, de las más de 1.500 empresas adheridas a la consecución de estas metas sostenibles, el 60% son pymes, el 23% multinacionales y el 17% se reparte entre el tercer sector, instituciones educativas y sindicatos.

Entre estas organizaciones se encuentra Intrum que, además de analizar el comportamiento de pago de los consumidores, trabaja activamente para promover una economía sólida para las empresas, clientes y sociedad. De hecho, su nuevo Informe de Sostenibilidad 2019, presentado a nivel internacional, manifiesta los pilares estratégicos sobre los que se asienta el plan de sostenibilidad de la compañía: habilitar pagos sostenibles, protección del medio ambiente, ecosistema igualitario o seguridad y confianza.

En su apuesta por habilitar pagos sostenibles, Intrum imparte talleres de educación financiera para impulsar las buenas decisiones económicas desde una edad temprana y difunde información sobre el impacto de los retrasos en los pagos en las empresas.

Asimismo, apuesta por un compromiso con el desarrollo sostenible en áreas como la igualdad, el medioambiente o la economía social, aplicando en su día a día los más altos estándares éticos y de protección de datos para evitar el fraude y la corrupción, en línea con el ODS 16.