El uso de la mascarilla se ha convertido ya en prácticamente obligatorio para salir de casa, convirtiéndola en un complemento indispensable en nuestro día a día.

Sabemos que debemos seguir manteniendo una buena limpieza facial y no olvidarnos del protector solar y la hidratante por las mañanas pero… ¿y al llegar a casa?

Después de muchas horas con la mascarilla puesta cuando llega el momento de quitárnosla puede que notemos nuestra piel tirante, apagada, más seca de lo habitual… Y ya no digamos si nos hemos maquillado, que la base o la BB cream se haya mantenido en su sitio es un milagro.

Además, a la sequedad de nuestra piel, la mascarilla puede también provocar roces o incluso pequeñas heridas. Todo ello hace que debamos dedicar a nuestro rostro unos cuidados e hidratación extra.

Y eso empieza nada más llegar a casa.

Primero de todo, limpiar

Lo primero es desmaquillarnos y para eso lo mejor es utilizar un limpiador suave, neutro, que respete el equilibrio natural de la piel y que no la deje tirante o un agua micelar para todo tipo de pieles que además de limpiar, desmaquilla, tonifica e hidrata.

Las mascarillas pueden aumentar la producción de sebo y brotes de acné así que, si tu piel es grasa, mejor utiliza un limpiador espumoso, más eficaz que los aceites hidratantes o bálsamos. Y mejor que tenga ácido salicílico, para eliminar el exceso de grasa y las células muertas de la piel, evitando más brotes y poros obstruidos.

Pero curiosamente, el uso de mascarillas higiénicas también favorece la deshidratación por la escasa ventilación y porque al hablar el aliento caliente se queda retenido y abre el poro.

Por eso una vez a la semana debemos exfoliar la piel con un producto suave, a base de partículas muy finas o con alguna crema exfoliante de ácidos frutales. Así ayudaremos a que la piel se renueve.

Después de limpiar, hidratar

  • Un tónico: Úsalo para mejorar la hidratación y establizar la barrera protectora de la piel.
  • Sérum: Un paso importante al cuidar e hidratar la piel pero que ahora se convierte en fundamental.
  • Crema hidratante extra: Que además calma la piel, mejor si tienen rosa mosqueta o aloe vera.
  • Pomada: El dorso nasal, el cuello o las mejillas pueden acabar con descamación por el roce de la mascarilla. Prueba a tratar la zona con una pomada reparadora o incluso un poco de vaselina.
  • Mascarilla de noche: Más untuosa que la crema hidratante, déjala actuar toda la noche y retírala por la mañana.