Hoy por hoy, tener una vivienda es la inversión más rentable. Ya sea tu casa habitual o de vacaciones, puedes rentabilizarla. Pero ojo: siempre conforme a la ley para evitar desagradables sorpresas.


La crisis, los bajos salarios y el paro han provocado que exista una mayor oferta de alquileres de pisos completos y de habitaciones. Esta última, una fórmula low cost que se ha popularizado debido a la dificultad para acceder a la vivienda por las altas rentas del mercado.

Disponer de pisos o habitaciones para arrendar es una estupenda manera de obtener ingresos extras que, incluso, pueden suponer el sustento de una familia. Según el último informe del Banco de España, el alquiler es la inversión más rentable. Pero si no quieres tener desagradables sorpresas con Hacienda o con la Justicia, hay que llevarlo a cabo conforme a la ley.

En primer lugar tienes que determinar si deseas un alquiler tradicional o turístico, porque las condiciones y los trámites son diferentes. Además, el marco legal es confuso. Por un lado, la aparición de las plataformas de oferta de alojamientos turísticos ha supuesto una revolución que ha provocado que las Comunidades Autónomas, encargadas de esta materia, modifiquen las normativas o estén en vías de hacerlo.

Y por otro, en enero el Gobierno echó para atrás la reforma de la ley de alquileres, que había entrado en vigor un mes antes, por lo que la legislación está en un compás de espera.

Alquileres turísticos

En pleno boom de los alquileres turísticos, la primera cuestión que surge es si interesa económicamente más decantarse por esta novedosa opción o por los alquileres tradicionales.

Antes de tomar una decisión, hay que valorar la ubicación de la casa, las condiciones en las que está y si el precio por el que se quiere arrendar es razonable, ya que el turístico solo sale rentable si se alquila durante un mínimo de días al año.

¿Es rentable?

Según un estudio realizado por Alquiler Seguro, el turístico solo equipara la rentabilidad del tradicional a partir del 60% de ocupación en ciudades como Madrid o Barcelona. Es decir, el inmueble tiene que estar alquilado alrededor de 18 noches al mes. Así, lo primero es hacer bien las cuentas, calculando los ingresos y gastos derivados de ambas opciones.

En la balanza de gastos, hay que incluir los consumos que el inquilino realice de gas, electricidad, agua y wifi, que corren por cuenta del propietario, además del dinero que suponga el mantenimiento de la vivienda, la gestión del alquiler y las obligaciones con Hacienda, ya que estos ingresos hay que declararlos.

Ojo con las normas

Cada Comunidad Autónoma tiene su propia normativa de alquileres turísticos. Por ello, una vez que se haya decidido realizar este tipo de arrendamiento, hay que dirigirse a la correspondiente oficina del gobierno autónomico para informarse de la documentación que hay que rellenar y permisos que hay que solicitar.

No hay que fiarse de lo que te cuenten amigos o conocidos, ya que la normativa varía entre las diversas Comunidades. Por ejemplo, en Madrid no se permite el alquiler turístico por habitaciones (debe arrendarse la vivienda completa) y en Andalucía, sí.

alquiler

Alquileres tradicionales

Los propietarios que se decantan por el alquiler residencial o tradicional buscan una estabilidad que no proporciona el turístico. Además, si la vivienda se encuentra en barrios que tienen una menor demanda, esta es la mejor opción. Te contamos algunos aspectos que debes tener en cuenta:

— Siempre hay que hacer un contrato de alquiler en el que se establezcan las obligaciones y derechos tanto del propietario como del inquilino. Para informarse sobre los trámites que hay que realizar, debes dirigirte a la oficina de la Vivienda de tu Ayuntamiento o Comunidad Autónoma, que incluso pueden hacer de intermediarios entre propietarios e inquilinos facilitando los trámites y proporcionando una mayor seguridad a las dos partes.

— Además de alquilar la vivienda completa, también puedes arrendar habitaciones siempre que no se designen para uso turístico, sino para residencia habitual.

— Los gastos derivados de los consumos y suministros los pagará normalmente el inquilino, pero la comunidad corre a cargo del propietario. Según la Ley de Arrendamientos Urbanos, la fianza de alquiler es obligatoria. Y por supuesto, hay que pagar al Fisco los impuestos correspondientes.

Alquilar casa vía web

Las plataformas de alquiler de casas de vacaciones entre particulares se han convertido en la estrella del turismo colaborativo. Están son algunas de las Apps existentes:

– HomeAway: Alquila casas completas y tiene presencia en 190 países distintos.
– Airbnb: Permite alquilar una habitación o vivienda completa y tiene presencia en 192 países.
– FlipKey: Propiedad de TripAdvisor, cubre en torno a 179 países diferentes.

Datos a tener en cuenta

La vuelta del verano y el nuevo curso escolar es el mejor momento para poner un piso en alquiler, ya que es cuando hay más demanda.

El casero no puede entrar en la vivienda sin el consentimiento del inquilino. De hacerlo, se puede solicitar al juzgado la resolución del contrato e incluso denunciarle porque el domicilio es inviolable.

El propietario debe encargarse de las reparaciones de muebles y electrodomésticos que figuren en el contrato de alquiler siempre que el inquilino no haya sido el causante del desperfecto.

La renta solo podrá actualizarse si está firmado por ambas partes. De no ser así, no se podrá subir el alquiler. Lo habitual es que en el contrato se establezca que la actualización de la renta se lleva a cabo conforme al IPC.

La fianza se recupera, una vez finalizado el contrato, si no hay daños en la vivienda y si no hay deudas con las compañías de suministros.