Mantener una casa en orden no es sencillo, y ponerse de acuerdo acerca de quién debe hacer qué, parece todavía más complicado. Toma nota de estos consejos para que todos colaboren por igual.


El orden y la limpieza son vitales para la convivencia familiar. Mantener la casa limpia y ordenada es tarea de toda la familia. La edad y el sexo no es ninguna excusa a la hora de realizar el trabajo doméstico. La colaboración de los más pequeños en casa les ayuda a asumir una serie de responsabilidades desde edades muy tempranas.

Lo ideal es dejar las tareas repartidas desde un principio, si no lo haces al comienzo de la convivencia, esa tarea se convierte en una responsabilidad tuya. Todos los miembros de la familia sois un equipo y debéis participar en mayor o menor medida. Además, utiliza un almacenaje inteligente que te ayudará a mantener el orden a raya y a la vez le darás un toque de buen gusto.

Si vives sola: no acumules objetos que no utilices y sé constante

A veces el trabajo no nos permite dedicar el tiempo suficiente a la limpieza del hogar. Si vives solo te tocará hacerlo todo. Pero si te organizas, no será un gran esfuerzo. Dedica un par de horas semanales a ordenar papeles, ropa…

Realiza las tareas básicas a lo largo de la semana, 15 minutos antes de salir de casa por las mañanas. Hacer la cama, lavar los platos, mantener el baño… son hábitos diarios que tenemos que incorporar a nuestra rutina. El resto hazlo un día del fin de semana. Haz la compra por internet y ahorra tiempo.

¿Cómo mantener el orden si tienes hijos y trabajas?

Mantener la casa limpia con niños y trabajo puede llegar a ser una tarea muy complicada. Enséñales a tus hijos a ser ordenados desde que son pequeños. Lo mejor es que se acostumbren a colaborar en lo que esté a su alcance.

Por supuesto, siempre acorde a la edad que tengan y sin que descuiden su tiempo para el estudio y el juego. Es importante compartir con los niños todo lo que atañe a la casa, así verán que no se limpia sola, que hay que trabajar mucho para mantener el hogar limpio y ordenado.

Todos deben contribuir. Por ejemplo, si a los más pequeños les pones perchas a su altura donde puedan dejar el abrigo o la mochila, todo quedará más ordenado. Utiliza cajas para que cuando terminen de jugar guarden los juguetes. Hay ocasiones en las que no dispones de suficiente tiempo para limpiar o prefieres dedicar tu tiempo libre para estar con tus hijos o realizar tus hobbys.

No pasa nada, si te lo puedes permitir, pide ayuda externa. Contrata un servicio de limpieza que se ajuste a tus necesidades. No tiene por qué ser todos los días. Puedes contratarlo dos veces por semana para que se ocupe de realizar las limpiezas a fondo y de tareas que ocupan mucho tiempo, como planchar, organizar armarios o limpiar cristales.

En un piso compartido: respeta los turnos para la buena convivencia

Compartir piso sin haber establecido previamente algunas reglas de convivencia puede convertirse en deporte de riesgo. Un buen truco es calendarizar la limpieza de las zonas comunes para que se mantenga el orden en la cocina, el baño y el salón. No te saltes tus turnos de limpieza, respeta el sueño de tus compañeros e intenta ser amable con todos para que la convivencia sea perfecta.

Si tienes personas a tu cargo: pide ayuda a tu familia o a expertos

Es bueno que fijemos horarios, tanto para actividades tan rutinarias como pueden ser el baño, como para otras más de ocio, como salir a dar un paseo. Seguir una rutina diaria ayuda a los mayores a sentirse seguros.

Pero esa rutina te quita a ti tu tiempo de trabajo. Cuando analizamos las estadísticas sobre los cuidados de las personas mayores, siempre vemos que son las mujeres quienes se ocupan de su cuidado. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el 94,9% de las personas que tienen un trabajo a tiempo parcial por cuidar de personas dependientes son mujeres.

Uno de los motivos alegados para buscar un trabajo a tiempo parcial es el cuidado de niños o de mayores, y el no haber o no poder costear los servicios adecuados para dicho cuidado. Todo esto requiere doble trabajo, es decir, debes estar atenta de la persona y, al mismo tiempo, mantener la casa limpia y ordenada en la medida de lo posible. Pide ayuda a tu familia o a profesionales. No cargues tú sola con esta tarea.

Si eres madre soltera: establece una división y pide ayuda a los abuelos

Trabajar, cuidar de tus hijos y mantener en orden la casa puede llegar a ser una misión imposible. A los más pequeños les encanta ser parte de las tareas domésticas, pero, cuando alcanzan la adolescencia, parece que esa realidad cambia completamente. Haz entender a tus hijos que tú sola no puedes con todo. La economía de la casa no permite contratar a alguien externo que ayude en el mantenimiento del hogar.

Delega responsabilidades a tus hijos y hazlos sentir necesarios con su ayuda. Deben comprender que el espacio es de todos, y todos queremos mantener nuestro espacio lo más perfecto posible.

Establece una rutina a la semana para aprovechar al máximo el tiempo, como cocinar por adelantado y dejar lista la comida o fijar un horario para dormir a los niños. Aprovecha la ayuda que te brindan tus padres tanto en la limpieza del hogar como en el cuidado de tus hijos cuando tú no estas.