Crean nuevos dispositivos para reducir contagios de coronavirus entre el personal sanitario.


Médicos y enfermeros/as son el colectivo que se halla más expuesto al coronavirus.
Recientemente, un equipo de investigación ha desarrollado dos dispositivos que podrían
reducir los riesgos de contraer la enfermedad: un casco y un producto protector para
colocar a los pacientes.

Aún no se ha demostrado que estos dispositivos funcionen en entornos clínicos, pero sus inventores esperan que se reduzcan los riesgos entre los trabajadores de la salud.

El casco con presión negativa

Al hablar y toser, podemos expulsar gotitas portadoras del virus. Los procedimientos
médicos necesarios para los pacientes más graves de coronavirus (intubación,
traqueotomía y reanimación cardiopulmonar) generan muchas de estas gotitas. El casco
con presión negativa sobre los pacientes evitaría la expansión en el aire de estas gotitas.

Cuando los investigadores probaron sus dispositivos con voluntarios, observaron que el
número de partículas que se quedaban en el interior del casco aumentaba en un 99%.
También probaron la facilidad de uso y la comodidad de llevar el casco con diversos
pacientes y los resultados fueron satisfactorios.

Las salas de presión negativa se vienen utilizando en los hospitales para evitar la
propagación de los gérmenes en el aire desde la década de los 80. Pero estas habitaciones
cuestan alrededor de 110.000 euros. Los investigadores han querido desarrollar una opción
más barata de crear un ambiente de presión negativa entre los pacientes. Estos nuevos
dispositivos podrían hacer dicho trabajo.

Esto podría beneficiar tanto a los pacientes como al personal médico. El miedo a la
infección lleva a muchos hospitales a renunciar a terapias que podrían ayudar a los
pacientes con coronavirus, como la ventilación no invasiva con máscaras y el suministro de
oxígeno a través de tubos nasales. En cambio, los médicos recurren a la ventilación
mecánica, que resulta más perjudicial para los pacientes.

Los cascos de presión negativa se pueden utilizar en el traslado de pacientes. Una
solución simple para ayudar a reducir la transmisión del virus y aumentar la seguridad de los trabajadores sanitarios y de los pacientes.

Entre otoño y finales de año

Para crear estos dispositivos, los investigadores se han asociado con FlexSys Inc y DEKA,
compañías que ya se están preparando para ampliar la producción. El equipo de
investigadores espera ahora obtener la aprobación de la Administración de Alimentos y
Medicamentos (FDA) de Estados Unidos.

Ambos dispositivos podrán comercializarse entre otoño y finales de año con un precio para el casco inferior a los 150 dólares. Habrá que comprobar en próximas fechas si estos dispositivos son eficaces y pueden proteger de forma más eficiente al personal sanitario.