En pleno siglo XXI, no podemos permitir que un amplio sector de la tercera edad no disfrute de muchas de las ventajas de las nuevas tecnologías. Cuando conozcan sus beneficios, ya no habrá quién los pare…


El meteórico avance de la tecnología en las últimas décadas ha abierto una gran brecha entre los nativos digitales, nacidos y crecidos con estos medios, y los llamados inmigrantes digitales, de generaciones anteriores donde la innovación era limitada.

Pero las nuevas tecnologías son instrumentos de cultura e interacción y que un amplio sector de la tercera edad no les saque partido conlleva su marginación. Aunque cada vez son más los mayores que se suben al carro tecnológico, hay que acortar las diferencias fomentando propuestas integradoras, accesibles, útiles e interesantes por lo que es básico conocer sus necesidades e intereses.

Te damos algunas claves para lograrlo.

Estar muy motivado

Para aprender el uso de un aparato tecnológico o a manejarse en internet, lo principal es estar motivado. Por ello, es básico informar a la persona mayor de las ventajas que le va a proporcionar.

Elegir los aparatos adecuados

Al comprar un aparato tecnológico siempre hay que tener en cuenta sus necesidades y limitaciones. En el caso del móvil existen dos máximas: teclas grandes y sencillez. Hay terminales que tienen un botón SOS para activar en emergencias. Y en cuanto al dilema de ordenador o iPad/Tablet, va en gustos, pero no hay duda de que los segundos son más manejables y de uso más fácil.

Según el Instituto Nacional de Estadística, el 63’6% de los mayores de 65 a 74 años usa internet de forma habitual

Bien supervisado

Al principio, es necesario que tengan a su lado a alguien que les oriente. Por otra parte, es obligado que apunten los pasos a seguir en un cuaderno específico.

Proyectos de iniciación

Lo ideal es apuntarse a alguno de los numerosos cursos y proyectos gratuitos creados por ayuntamientos, comunidades autónomas, asociaciones… enfocados a introducir a los mayores en el mundo digital.

Animar y alentar

Es importante valorar sus logros y hacerle ver que le han aportado una mayor calidad de vida. Seguro que querrá seguir aprendiendo.

Beneficios de ser un mayor ‘on line’

Reactivar la vida social. Las redes (Facebook o Instagram) y las aplicaciones enfocadas a la mensajería y comunicación (WhatsApp) promueven un mejor y mayor contacto con familiares y amigos, algo especialmente importante si viven lejos. Aplicaciones como Skype permiten hacer videollamadas.

Aviso de citas y toma de medicamentos. Hay aplicaciones que facilitan el control de medicamentos (Medisafe o Pillboxie) y citas médicas (Todoc o Wunderlist). Y gracias a los aparatos de geolocalización y de solicitud de ayuda se obtiene una rápida atención ante emergencias.

Agilizar gestiones. La tecnología evita tener que realizar físicamente gestiones engorrosas que requieren interminables colas o largos desplazamientos, como solicitar citas médicas o recibir resultados de algunas pruebas. La gran mayoría de los centros hospitalarios disponen de apps para este fin.

Ejercitar la memoria y otras habilidades. La red entretiene, informa y permite disfrutar de los hobbies. Una opción es darse de alta gratis en la biblioteca pública de la zona para ver on line películas y leer libros. Introducirse en el mundo tecnológico favorece la agilidad mental. Hay aplicaciones específicas para la memoria como Fit Brains Trainer o Lumosity.

Plantar cara al mayor de los miedos: la soledad. Interactuar favorece la autonomía y la socialización. Una buena iniciativa es Enred@te: red social dedicada para mayores que viven solos y voluntarios de la Cruz Roja.