Hongos, humedad, bacterias, polvo… No ventilar la casa correctamente no solo es importante por higiene y limpieza, lo es también para nuestro organismo, que enfermará menos.


Con la llegada del invierno, es común que nos dé más pereza ventilar, incluso creer que con 5 minutos basta. Sin embargo, es esencial para eliminar todas las sustancias nocivas que se encuentran en nuestro hogar, y con más razón si en él viven personas mayores, niños o enfermos. Hay estudios que demuestran que en una casa sin ventilar existen entre 5 y 10 veces más contaminación y sustancias tóxicas que en la propia calle.

Y no solo es importante para tu vivienda en sí. Alergias, resfriados, migrañas, falta de vitalidad, insomnio… son algunas de las consecuencias que acarrearás si no ventilas cada día el tiempo suficiente.

1- Cómo, cuándo y cuánto ventilar

Independientemente de la época del año, debes airear tu casa a diario. Eso sí, es recomendable que en verano lo hagas por la noche para que entre más frescor y en invierno en las horas centrales del día para aprovechar al máximo la calidez del sol.
El tiempo recomendado para ventilar la casa está entre los 10 y los 20 minutos, a ser posible, un par de veces al día, aunque puede variar dependiendo del número de personas que viva en la casa y de las condiciones climatológicas. En el término medio está la virtud, por lo que tampoco tengas todo el día las ventanas abiertas, ya que puede ser contraproducente.

Los dormitorios hay que airearlos después de levantarse. No solo elimina malos olores y el CO2 producido mientras dormimos, sino también evita la proliferación de humedades y bacterias. Es más, en los meses de menos frío es aconsejable ventilarlos antes de acostarse.

Los baños con ventana se deben airear 30 minutos y la cocina una vez se haya terminado de cocinar, para que se renueve el aire, se vayan los malos olores y en general, para tener una mayor sensación de limpieza. Además, ten en cuenta hacerlo mientras limpias para que no se acumule la suciedad.

2- ¿Por qué hay que ventilar?

¿Cuántas veces hemos entrado en un sitio en el que “el ambiente estaba cargado”? Se debe a que hay un gran número de personas y no se ventila correctamente. Y es que, el simple gesto de abrir las ventanas reduce el polvo acumulado. elimina el dióxido de carbono y oxigena el aire. No solo eso, sino que regula la humedad: la aumenta si el ambiente está muy seco o la disminuye si ya está húmedo y al entrar el sol en las habitaciones, desaparecen muchos microorganismos nocivos para la salud.

Además, al evitar la humedad, reducirás la posibilidad de aparición de moho, bacterias y gases tóxicos. En cuanto a ti, tendrás menos posibilidades de contraer alergias y resfriados, ya que las fosas nasales se irritarán menos y al eliminarse los gases contaminantes como el CO2 producidos por las calderas, estufas y calefacciones, serás menos propenso a sufrir una intoxicación que te puede producir desagradables efectos para tu salud como mareos, naúseas, fatiga, dolor de cabeza…

aire

3- ¿Qué más puedes hacer?

A veces, con ventilar no es suficiente si el resto de tus acciones son más descuidadas. Por ejemplo, si fumas en casa, no solo pones en peligro la vida de los demás, sino que aumentas considerablemente las sustancias y los gases nocivos en el ambiente. Además de eso, es aconsejable que te quites los zapatos nada más entrar en casa para evitar que se acumule polvo. También es bueno que los productos de limpieza que utilices en casa, sean lo más naturales posibles (bicarbonato, limón, vinagre…).

Si eres amante de las plantas, no dudes en tener más de una, porque además de dar a tu hogar un toque más personal, cumplen con una importante función: regular la humedad y depurar el aire, incluso las hay que eliminan gases tóxicos como el poto o el espatifilo.

Además te pueden ayudar…

Aromas naturales: Clavos con olor, canela en rama o el limón son los “remedios de la abuela” para mantener un aroma agradable en tu casa sin necesidad de gastar.

Humidificadores: Este dispositivo de moda hace que el aire que respiramos sea menos agresivo, aumentando la humedad de los ambientes más secos y desprendiendo un agradable aroma.

Ventiladores: Al mover el aire, no solo refresca, sino también purifica el ambiente. Es una opción menos contaminante que el aire acondicionado.

Saquitos y velas: Pon saquitos aromáticos en tus cajones y para el resto de la casa, son una buena opción las velas aromáticas que crean ambiente y desprenden un olor fabuloso.

Aspirador: Su función es aspirar las partículas de polvo y suciedad que no puedes eliminar con una escoba. Existen algunos que aspiran solos, lo único que tienes que hacer es programarlos.