En superficies metálicas, en el suelo, en tejidos… te enseñamos cómo quitar el óxido de cualquier tipo de superficie.


Con el paso del tiempo, el metal comienza a oxidarse, sobre todo si está expuesto a la humedad o al aire libre. Pasa con todo tipo de objetos: molinillos de café, prendas de ropa, relojes, el suelo de la cocina o del cuarto de baño… el material se va deteriorando poco a poco y, antes de lo que esperamos, llega el final de su vida útil.

Cómo conservar objetos de metal

Antes de nada, para evitar llegar a la situación de tener que eliminar el óxido de una superficie, te vamos a mostrar cómo debes conservar y guardar tus objetos metálicos para que no se deterioren y se mantengan nuevos con el paso del tiempo.

En primer lugar, debes tratarlos con cuidado. Con la grasa y los ácidos de la piel humana, el metal se deteriora y se oxida, por lo que debes manipularlo siempre que puedas con unos guantes de algodón puestos, para evitar que el sudor se deposite en los objetos.

En cuanto a la limpieza, debes evitar que entren en contacto con polvo, residuos o aceites. A la hora de limpiarlos, tienes que hacerlo con gamuzas secas (y, si fuera necesario, sumergir los artículos metálicos pequeños en soluciones especiales para metales). También puedes utilizar unos guantes de algodón y productos especiales para la limpieza de metales.

Por último, tienes que tener cuidado con el ambiente en el que se encuentran tus objetos. El clima debe ser lo más seco posible, ya que la humedad facilita la creación de óxido. Deberás mantener la humedad de la zona a menos del 55%; para ello te puedes ayudar con deshumidificadores y evitar conservar los objetos en los sótanos, ya que aquí la humedad suele ser más alta. En caso de que el objeto sea de bronce o hierro, la humedad deberá ser menor del 40%.

Para que se cumplan todas estas condiciones, te recomendamos que almacenes tus objetos metálicos en estanterías de metal: si lo haces en estanterías de madera, se emitirán unos gases y ácidos que harán que el metal se deteriore.

Eliminar el óxido del metal

Puedes llegar a quitar el óxido de cualquier superficie metálica con productos que seguro que tienes en casa o que podrás obtener de manera rápida.

  • Salfumán: puedes utilizar este producto, pero es muy agresivo tanto para la piel como para las mucosas.
  • Papel de aluminio: es el aliado más sencillo que encontrarás para eliminar el óxido. Es realmente efectivo para eliminar este tipo de manchas, cortando cuadrados o trozos de papel de aluminio, mojarlo en agua y frotarlo contra el metal que tenemos oxidado. La mancha irá desapareciendo inmediatamente, y después tan solo tendrás que limpiar el metal con un trapo de algodón. Además, gracias a lo maleable que es el papel de aluminio, podrás acceder sin problemas a cualquier rincón o esquina. Y no te preocupes por dañar el metal, pues el papel de aluminio no raya ni estropea. Eso sí, utiliza guantes siempre, para evitar manchar la piel, ya que se desteñirá.
  • Vinagre blanco: el resultado es menos inmediato, pero igual de efectivo. En un cubo ponemos agua y un chorro de vinagre blanco, y metemos el objeto al que queramos quitarle el óxido durante unas 8 horas.
  • Coca-cola: gracias al ácido fosfórico que contiene, es perfecta para quitar el óxido. Debemos repetir el mismo proceso que con el vinagre blanco, y saldrán las manchas muy fácilmente.
  • Bicarbonato: es perfecto para objetos pequeños. Debemos poner bicarbonato sobre el objeto que esté manchado, y tras dejarlo actuar toda la noche, lo cepillamos bajo el agua del grifo.
  • Patata: sí, como lo lees. Este tubérculo también ayuda a eliminar las manchas de óxido gracias al ácido oxálico que contiene. Hay que introducir el objeto (por ejemplo, un cuchillo) en la patata y dejar que esté ahí durante toda la noche, y después quitaremos el óxido.

Eliminar el óxido del suelo

Es normal que en habitaciones como el cuarto de baño, por la humedad que hay con las duchas, los lavabos y las bañeras, se genere óxido. Estas manchas suelen ser algo más resistentes, por lo que necesitarás productos más fuertes.

  • Bicarbonato: debemos esparcir el bicarbonato en la zona del suelo que esté manchada, y dejar que vaya actuando poco a poco. Después, deberemos utilizar agua mezclada con bicarbonato y un trapo húmedo para limpiar la zona.
  • Vinagre y sal: con una mezcla de vinagre de manzana y bastante sal, conseguiremos una masa que tendremos que repartir por la zona oxidada y dejaremos actuar una hora aproximadamente. Después, eliminaremos todo con agua y una fregona.
  • Limón y bórax: tendremos que conseguir una pasta homogénea con una mezcla de zumo de limón y dos cucharadas soperas de bórax. Dejaremos actuar esta masa durante una hora y aclararemos con un paño seco.

Eliminar el óxido de cualquier tejido

Esta tarea es un poco más complicada, ya que las manchas son más difíciles de sacar. Se suelen crear cuando una prenda húmeda está en contacto con una superficie metálica. Por lo general, la mancha será casi imposible de eliminar, así que lo mejor es tener cuidado y evitar que las prendas húmedas choquen con el metal. No obstante, hay remedios que pueden llegar a funcionar.

  • Zumo de limón con bicarbonato o sal: debemos mezclar una cucharada sopera de bicarbonato con zumo de limón, y aplicar la mezcla sobre la mancha. Dejamos que la prensa se seque bajo el sol durante dos horas y, al aclarar con agua tibia y lavar en la lavadora, la mancha deberá haber desaparecido.
  • Vinagre: no sólo es bueno para eliminar el óxido de la ropa, sino también para los desteñidos. Debemos aplicar vinagre sobre la mancha y cubrirla con una capa de sal. Nuevamente dejamos que se seque al sol y lavamos la ropa con normalidad.
  • Lavavajillas: los jabones para lavar los platos son muy útiles para eliminar las manchas de óxido de la ropa. Pondremos una cucharadita de este tipo de jabones sobre la mancha, lo dejaremos actuar y después aclararemos con agua fría y lavaremos como lo hacemos normalmente.