¿Estás cansada de limpiar y que tu casa y tu ropa no desprendan el aroma que te gustaría? Aquí tienes la solución…


Es posible que te pases el día limpiando y lavando que nunca consigas que tu hogar y tus prendas desprendan el aroma que te gustaría. Y es que no consiste tanto en limpiar mucho como en hacerlo bien.

Para ello, influyen muchas cosas, desde los limpiadores que utilizamos hasta los focos que generan mal olor pasando por el estado en el que se encuentra la casa, ya que unas tuberías viejas o un electrodoméstico muy antiguo pueden suponer serios problemas en este sentido. Te damos algunos sencillos trucos para mantener a raya los puntos negros y lograr que tu hogar huela a limpio.

  1. Ventilación: Renueva el aire para una limpieza saludable

    Parece obvio, pero a veces se nos olvida abrir las ventanas de todas las estancias de la casa a primera hora de la mañana durante 10 minutos para eliminar el dióxido de carbono acumulado durante la noche. Una sana costumbre que, sobre todo ahora con la pandemia, debemos tener muy presente para evitar contagios, y que conlleva que nuestra casa no huela a aire viciado.

  2. Suelos: Desinfecta y aporta un aroma fresco y limpio

    Para que una casa desprenda buen aroma, es obligado que el suelo esté bien limpio. Lo más recomendable por higiene es dejar los zapatos en la entrada y ponernos zapatillas o calcetines de estar en casa para no extender por el interior la suciedad de la calle. En cuanto a los limpiadores, primero debemos mirar que sean desinfectantes y luego, que tengan un aroma que nos guste.

    Los hay de pino, limón, menta, hierbabuena… que proporcionan un olor a limpio y un gran frescor. También podemos utilizar desinfectantes naturales como el vinagre blanco, que aunque en un primer momento no aporta un aroma muy agradable, desaparece mucho más pronto que, por ejemplo, la lejía.

  3. Cocina: Vigila la higiene de tus electrodomésticos

    Las zonas húmedas del hogar son las más propensas a acumular malos olores y por ello, son a las que debemos prestar más atención. Así, junto al desagüe del fregadero, por el que siempre hay que evitar echar restos de comida (ver recuadro de la página siguiente), hay que fijarse en el lavavajillas y la lavadora, electrodomésticos que mensualmente conviene desinfectar vacíos de carga. En concreto, la goma de la lavadora suele coger mal olor y no hay que olvidarse de limpiarla.

    También debemos cuidar especialmente la limpieza de la nevera, el horno y el microondas, que hay que desinfectar periódicamente para eliminar los posibles restos de alimentos causantes de los malos olores al descomponerse. En este caso, el vinagre de manzana es una excelente opción. Por otra parte, en las limpiezas generales, que se deben realizar cada mes y medio aproximadamente, hay que limpiar y desinfectar los armarios por dentro y los baldosines, donde con el uso se acumula grasa y salpicaduras de restos de comidas.

  4. Baño: Mantén a raya a los gérmenes causantes del mal olor

    Junto con la cocina, el baño es otro foco de malos olores, debido a que es otra zona húmeda que hay que mantener a raya para que los gérmenes (bacterias, virus, hongos y protozoos) no campen a sus anchas. Aquí, más que en ningún otro sitio, es fundamental ventilar después ducharse o bañarse para eliminar la humedad y procurar que los sanitarios estén lo más secos posible. Así, conviene pasar un paño para secar las juntas, donde proliferan los hongos, y las encimeras, nido de bacterias, tras su uso. El inodoro hay que desinfectarlo varias veces en semana, para evitar acumular suciedad y malos olores.

    Caso aparte merecen los desagües, que hay que limpiar periódicamente (ver recuadro de la dcha.) para intentar que no desprendan ese desagradable olor a cañería. Aún así, sobre todo, si las tuberías son viejas es difícil controlarlo y habría que echar mano de ambientadores. También hay que detenerse en las toallas, que hay que extender bien y poner a secar tras su uso, ya que si no, acumulan gérmenes y mal olor, y lavarlas una vez por semana.

  5. Salón y dormitorios: Cuida de los textiles y revisa el aire acondicionado

    En estas estancias, hay que cuidar especialmente las alfombras, que absorben los malos olores. Para evitarlo, puedes espolvorear bicarbonato y dejarlo actuar antes de pasar el aspirador. En cuanto a cojines, mantas, cortinas y demás textiles, debes lavarlos periódicamente, utilizando un suavizante que sea de tu agrado, ya que este impregnará toda la estancia.

    Si tienes mascota, aspira frecuentemente su cojín y lávalo con jabón neutro para evitar reacciones alérgicas. Otro problema puede ser el aire acondicionado, que, si no lo utilizas frecuentemente, al encenderlo puede desprender mal olor. Si es así, revisa el filtro, que es donde se acumula la suciedad, y lávalo. Por último las velas aromáticas y los ambientadores pueden ayudarte a conseguir que tu hogar desprenda el olor que deseas.

  6. Ropa: Ojo con la cesta de la ropa sucia y ventila tus prendas

    En general, si lavas la ropa correctamente tanto a mano como a máquina, no tiene por qué oler mal. El problema viene, por ejemplo, por acumular prendas en la cesta de la ropa sucia. Si no te queda más remedio que hacerlo, espolvorea un poco de bicarbonato por la cesta para eliminar el olor. Por otra parte, hay prendas que si llevan mucho tiempo metidas en el armario cogen ese característico olor ‘a cerrado’. En este caso, hay que abrir las puertas de los armarios cuando ventilamos.

    También se puede colocar en el interior del armario un ambientador con aroma a lavanda. Además, no es aconsejable secar la ropa en el interior de la casa y menos aún ponerla sobre los radiadores, optando por hacerlo al aire libre para evitar el olor a humedad. Por otra parte, si tú o algún miembro de la familia sois fumadores, habituaros a fumar en la terraza o con una ventana abierta, ya que el olor a tabaco se impregna mucho en las prendas. Si aún así, la ropa sigue oliendo ponla a orear antes de lavarla.