Pero también responsables, felices, empáticos y con seguridad en sí mismos. Estos son algunos de los valores positivos que todos los padres queremos transmitir a nuestros hijos. Te damos las claves para lograrlo.


1- niños con confianza en sí mismos y autoestima

Un niño inseguro tiene baja autoestima y miedo al rídiculo, al fracaso y a perder el cariño de sus adultos de referencia. Por ello, hay que trabajar la autoestima y la aceptación de la frustración. Debemos alentarles para que se enfrenten a sus retos, elogiar su esfuerzo y, si hay que hacer alguna crítica, que sea en positivo.

Si queremos que tengan confianza en sí mismos, primero tenemos que transmitirles que les queremos y confiamos en ellos. Enseñarles que no hay que dejarse llevar por el miedo al rídiculo, que hay que divertirse jugando y que no pasa nada por equivocarse, porque los errores sirven para aprender. Por ello, los castigos más efectivos son los educativos, a través de los que aprendan que su comportamiento tiene consecuencias.

2- Responsables, autónomos e independientes

Los niños necesitan normas que les ayuden a saber cómo actuar y responsabilidades adecuadas a su edad. Así, además de confiar en sus capacidades, asumen que tienen deberes y obligaciones igual que el resto de miembros de la familia.

Si les sobreprotegemos, pensarán que siempre van a necesitar a alguien al lado para solventar los problemas. Pero también hay que tener cuidado de no hacerles asumir compromisos excesivos, ya que podemos estar educando a niños que crean que solo les queremos porque se portan bien y no por cómo son.

Hay que dejarles que luchen
por sus objetivos y que se confundan. Intentar evitarles sufrimientos solo hará
que se rindan

3- Felices, positivos y optimistas

Hay niños que tienen tendencia a ver siempre el vaso medio vacío y que utilizan frecuentemente frases del tipo “yo no puedo hacer esto” o “qué mal hago todo”. Pues bien, hay que motivarles a cambiar esos comentarios por “voy a intentarlo” o “la próxima vez me saldrá mejor”, alentando su esfuerzo y sus progresos.

Para ello, necesitan saber que su familia va a estar a su lado apoyándoles incondicionalmente y que en su casa pueden ser ellos mismos sin miedo al rechazo. Hay que escucharles, comprenderles y cultivar el humor, mostrándoles que hay que reírse de uno mismo.

4- Valientes, sin miedo al fracaso

Muchos niños son atrevidos, pero no valientes. Es decir, se mueven con soltura en su zona de confort, pero cuando asumen un riesgo y no sale bien, se frustran y se niegan a volver a intentarlo. Por ello, una vez más, es fundamental que crean en ellos mismos y nosotros, en ellos.

Si no subestimamos su capacidad porque son pequeños o les falta experiencia, probablemente nos sorprendan. Hay que darles la oportunidad de luchar para lograr sus objetivos y también dejarles confundirse, ya que intentar evitarles sufrimientos solo provocará que se rindan.

La labor de los padres es escuchar, apoyar y animar a volver a intentarlo. Quizá ahí es cuando más necesiten nuestra ayuda, haciéndoles ver que hay solución y que se aprende de los errores.

5- Empáticos, generosos, solidarios

Lo normal es que el egocentrismo del que hacen gala los bebés desaparezca con el tiempo. Es un proceso natural en el que los niños comprenden que el universo no gira en torno a ellos y que los demás también tienen sentimientos y necesidades.

Pero no todos logran desarrollar la empatía, tan necesaria para las relaciones. Una forma de trabajarla es enseñarles a poner nombre a los sentimientos que tengan a lo largo del día, así aprenderán a identificarlos en los demás.