La generación Z son los jóvenes nacidos entre 1994 y 2010, los auténticos nativos digitales. Solidarios, autodidactas, sinceros, multitarea y con poco apego a lo material, te damos las claves para entenderlos.


La generación millennial está llegando al fin de su reinado. Viene pisando fuerte la generación Z o centennial, en la que se incluyen los nacidos entre 1994 y 2010. Niños y jóvenes entre 8 y 24 años, que en menos de lo que nos queramos dar cuenta estarán al frente del mundo. Conocer sus gustos, inquietudes y filosofía de vida nos ayudará a entendernos mejor con ellos. Estas son algunas de sus características.

Poco apego a lo material

Al contrario que sus predecesores millennials, a los que se ha considerado egoístas y materialistas por haber crecido y disfrutado de la bonanza económica, la generación Z se ha desarrollando viendo cómo su entorno sufría las consecuencias de la crisis. Esto les lleva, entre otras cosas, a no desear casa o coche propio porque no conciben hipotecarse de por vida.

Prefieren alquilar vivienda y compartir coche, y usan habitualmente aplicaciones de compra-venta de segunda mano.

No entienden el mundo sin internet

Ya han nacido con las nuevas tecnologías. Son los auténticos nativos digitales y no entienden la vida sin ellas. Sin embargo, ya son mucho más conscientes que las generaciones anteriores de los peligros que estas conllevan y son más prudentes a la hora de compartir determinados contenidos en las redes sociales. No quieren que su vida esté expuesta en un escaparate público.

Se relacionan a través de las redes

No se han criado jugando en la calle, fundamentalmente, porque sus padres no les han dejado salir solos por motivos de seguridad. Esto unido a su dominio tecnológico hace que salgan mucho menos que las generaciones anteriores y se relacionen mucho más a través de las redes sociales. Pero no es cierto que no sean sociables, de hecho, las nuevas tecnologías les permiten estar en contacto con amigos de todos los rincones del mundo.

Dificultad para hablar en público

Están muy acostumbrados a comunicarse a través de dispositivos tecnológicos, por lo que a muchos centennials les cuesta hablar en público. El cara a cara puede ser una de sus asignaturas pendientes. Entre ellos hay grandes tímidos.

Faltas de ortografía

Han sustituido el papel y el boli por las pantallas digitales y los teclados. Cometen frecuentes errores gramaticales, sintácticos y ortográficos, como consecuencia de la rapidez con la que escriben y el uso de abreviaturas (a veces ilegibles) en las redes sociales.

Son autodidactas

Internet les pemite documentarse o ampliar información sobre cualquier tema que les interese y de forma inmediata. Esto ha hecho que en los colegios se dé menos importancia a la memorización de datos fomentándose más el saber dónde buscar. Por otra parte, estos jóvenes dan menos importancia los estudios formales que las generaciones precedentes.

La alta tasa de paro existente les hace ser conscientes de que es muy probable que acaben trabajando en profesiones no cualificadas. Por eso se prevé que entre ellos haya menos profesionales especializados.

Hablan idiomas

Son conscientes de la importancia de aprender otros idiomas porque saben que es muy posible que acaben trabajando fuera de su país.

Trabajos temporales

Saben que ya no existen los trabajos para toda la vida, pero tampoco lo quieren. Desean ir teniendo empleos en los que puedan desarrollarse y fomentar su creatividad. No conciben pasar toda su vida haciendo lo mismo. Y si el trabajo que logran no les gusta o está por debajo de su cualificación, no pasa nada: están convencidos de que será algo temporal.

La vida personal importa

Y es que para ellos, no todo es trabajar. Dan mucha importancia a su tiempo libre y no están dispuestos a sacrificar su vida personal por la profesional, como han hecho en muchos casos sus padres y abuelos.

GENERACIÓN Z

Apolíticos

Los centennial son hijos de la democracia. No han tenido que pelear como generaciones anteriores para que se reconozcan sus derechos y su libertad. Lo que han conocido, por contra, es un gran número de casos de políticos corruptos que les han llevado a la decepción más absoluta. No creen en la política.

Reivindicativos

Pero que nadie se confunda: que la generación Z no crea en los políticos no quiere decir que no reivindique lo que considera que es justo. Eso sí, prefiere hacerlo a través de las redes sociales y no físicamente en las manifestaciones que tienen lugar en las calles.

Muy apegados a su familia

Muchos de ellos son hijos de la crisis económica y tienen pocos hermanos o son únicos. Esto conlleva que entiendan el núcleo familiar como algo mucho más reducido que las generaciones anteriores.

Sin embargo, muchas veces se confunde su diferente visión de la familia como una falta de apego. Nada más lejos de la realidad: para ellos, los suyos son lo más importante. Son muy buenos hijos, hermanos y nietos. Destacan por ser afectuosos y protectores.

Viven el presente

Por el mismo motivo que no conciben comprarse una casa en la que vivir siempre ni tener un trabajo que les dure para toda la vida, estos jóvenes, para los que la paciencia no es su mejor virtud, no se plantean qué será de ellos el día de mañana. Viven el hoy por hoy sin pensar en el futuro.

Sinceridad ante todo

No han crecido con las rígidas normas de muchos de sus padres y abuelos, a los que enseñaron a callar, a no manifestar lo que pensaban y, por supuesto, a aguantar por miedo a perder algo. Al igual que hacen en las redes sociales, dando likes a los comentarios que les gustan, siempre dicen lo que piensan. Por ello, una de sus grandes cualidades es la sinceridad. Y si algo no les gusta, procuran apartarse de ello.

Multitarea

Están acostumbrados a ver una película en el iPad, mientras leen noticias en Twitter y comentarios de sus amigos en Facebook, mantienen una conversación a través de WhatsApp, buscan un dato en Google para un trabajo de clase y charlan con sus padres sobre lo que han hecho ese día. Son la primera generación multitarea, aunque, a veces, hacer tantas cosas a la vez provoca que estén dispersos.