La Fundacion Recal es una institución privada sin ánimo de lucro en la que tratamos todo tipo de adicciones, con profesionalidad, calidad, ética y excelencia en la terapia.


La Fundación Recal es un centro de tratamiento de adicciones que fue creado en
Madrid en el año 2001. Su equipo médico trabaja cada día para ayudar a la reinserción
en la sociedad de aquellas personas afectadas por la enfermedad de la adicción a
cualquier tipo de sustancia y/o comportamiento.

Alcoholismo, drogas, sexo, tabaco o juego son algunas de las adicciones que se ayuda a superar desde la Fundación, además de ofrecer ayuda de forma gratuita a sus familias, ya que consideran que son otra de las claves a la hora de lograr su objetivo.

Su sede central, situada en Majadahonda, dispone de unas cómodas instalaciones con
capacidad para 24 pacientes internos y la posibilidad de atender al mismo tiempo a
otros 12 pacientes más de forma ambulatoria.

Doctor Maximiliano de Habsburgo

El equipo, con D. Maximiliano de Habsburgo al frente, está formado por un completo
grupo de especialistas para cada uno de los tratamientos requeridos. Médicos,
psicólogos clínicos, terapeutas, enfermeros y un nutrido grupo de profesionales
centrados en la recuperación completa de los pacientes. También se desarrollan talleres
especialmente enfocados a la prevención de la adicción en jóvenes y adolescentes.

La Fundación Recal emplea el Modelo Minessota, cuya finalidad es que los adictos en
recuperación alcancen un estado de abstinencia total hacia cualquiera que sea la
sustancia y/o comportamiento que causaba su adicción. Así, a través de este método se
busca también una completa reinserción social e incluso laboral de los pacientes.

MODELO MINESSOTA

La llamada “Experiencia Minnesota” partió de conceptos nuevos y cruciales, creando una filosofía de intervención radical y controvertida en aquella época. El Modelo de
rehabilitación es intensivo y se encuentra a la vanguardia en cuanto a los conocimientos
actuales para tratamientos de todo tipo de enfermedades adictivas, permitiendo que el
paciente no se desligue de su medio ambiente totalmente, y facilitando su pronta
reincorporación a sus actividades en un periodo de tiempo corto.

Estas características propias del Modelo son de gran beneficio, tanto para el individuo, como para su familia y la sociedad.

Una las ideas clave de sobre la que pivota este Modelo es la concepción de la adicción
como enfermedad – el llamado “disease model” – y no como una deficiencia moral o
personal de la persona que la sufre. Sin embargo, esta concepción del alcoholismo
como una enfermedad no es nueva, pues así era entendida ya a finales del Siglo XVIII
por Benjamin Rush, el llamado padre de la psiquiatría americana.

Para este Modelo el concepto de enfermedad es defendible tanto desde la lógica como
desde un nivel terapéutico, pues la anatomía del adicto puede ser comparada con la de
las otras enfermedades en sentido clásico de la palabra. Además, la dependencia a
sustancias químicas es vista como una enfermedad y tiene sentido clínico: defiende el
tratamiento humanitario para los adictos, mejora el acceso al tratamiento y promueve
la abstinencia completa de todo tipo de sustancias químicas.

Si bien el Modelo inicialmente trataba de trabajar primero con la adicción del paciente y
después con las enfermedades mentales añadidas que aquél pudiera padecer, en la
actualidad se produce un tratamiento coetáneo de las mismas. Por otro lado, el Modelo
reconoce que las consecuencias asociadas con la adicción se extienden a todas las áreas
de la vida del paciente, siendo estas de índole física, mental, social y espiritual. En
cuanto a ésta última, el Modelo se focaliza en el crecimiento espiritual, la dignidad del
individuo y aboga el concepto de enfermedad crónica, sin cura conocida, con un
cuidado continuado en recuperación.

Los objetivos que el Modelo pretende lograr son la recuperación integral del adicto y su
reinserción en la sociedad mediante un tratamiento digno que favorezca la
recuperación del mismo. El núcleo del tratamiento es el cambio del modo de vida. La
recuperación se facilita con el apoyo del entorno natural que son la familia, los amigos y
los grupos de autoayuda que el adicto debe utilizar con carácter permanente.

drogas

Los valores que inspiran EL MODELO MINNESOTA:

• El tratamiento integral y personalizado del enfermo
• El trato digno y respetuoso del paciente
• La asistencia regular del paciente a grupos de Doce Pasos como elemento clave para mantener una vida libre del uso de sustancias/comportamientos adictivos.
• La vocación de servicio al paciente, a la familia y a la sociedad en su conjunto.
• La adopción de una postura de apertura e integración a todo avance que la ciencia y el estudio generen en materia de adicciones.

Este último valor es el que hace que el Modelo Minnesota incorpore y actualice todos
aquellos avances médicos, psicológicos y farmacológicos que han mostrado ser eficaces
en el tratamiento de la adicción, y que están basados en la evidencia científica.

Fundamentalmente son de aplicación conjunta las terapias cognitivo – conductuales y
motivacionales. En concreto, son de amplia aplicación en este Modelo las Fases del
Cambio de Prochaska y Di Clemente y las Entrevistas Motivacionales de Miller y Rollnick.
Eficacia del Modelo Minnesota

El motivo para implantar este Modelo de tratamiento en nuestro país responde fundamentalmente a estrictos criterios de eficacia. Con sus variantes, el Modelo Minnesota es un modelo que se ha venido aplicando con gran éxito en los sistemas sanitarios públicos y privados en diversos países como Estados Unidos, Australia, Inglaterra, Irlanda, Portugal y Holanda.