No te preocupes tanto por sus notas y ayúdale a fomentar su capacidad de concentración. De eso dependerá que tu hijo logre lo que se proponga.


Por lo general, la experiencia y los años que le hemos dedicado al estudio hacen que, con el tiempo, vayamos adquiriendo una mayor capacidad de concentración a la hora de hacer una tarea.

Sin embargo, también puede ocurrir que esa capacidad se consiga tarde, mal o nunca, algo que afectará a todas las facetas de nuestra vida. Y es que la concentración no solo es básica para tener buenos resultados académicos, también para alcanzar el éxito en todo aquello que nos propongamos.

Por eso, más que preocuparnos por si nuestro hijo ha suspendido un examen, deberíamos hacerlo por fomentar su capacidad cognitiva. La solución no está en que el niño se pase las horas muertas metido en su habitación haciendo que estudia, sino que aprenda a sacar el máximo partido al tiempo que dedica a esta actividad.

Porque queremos que nuestros hijos sean autónomos y buenos estudiantes, pero quizá nadie ha dedicado el tiempo necesario para enseñarles a estudiar. A continuación, te contamos algunos factores que influyen a la hora de lograr el éxito académico y te proponemos una serie de sencillos consejos, hábitos y técnicas que os ayudarán a conseguirlo.

Factores internos

Se trata de aquellos factores que dependen de uno mismo. Hay algunos estables, como la capacidad intelectual o las habilidades para ciertas disciplinas, pero también hay otros que se pueden modificar de una forma bastante sustancial.

Eleva su nivel de atención

En algunos casos, los profesores y los padres trabajando en equipo pueden ayudar a incrementar el nivel de atención a través de sencillos juegos y técnicas. Pero si el nivel es tan bajo que se convierte en un problema, hay que pedir ayuda a un especialista.

Una conducta que se repite se establece como un hábito, con lo que el esfuerzo que se debe hacer para estudiar es menor.

Fomenta su autoestima

Hay niños que necesitan que se les recuerde a menudo que confiamos en ellos y pueden conseguir todo lo que se propongan. Así, cada vez que utilicen expresiones como “voy a suspender” o “soy tonto”, hay que responderles con un “tú puedes”.

Condiciones adecuadas

Son aquellos referentes a las condiciones del lugar de estudio. Se recomienda que haya un sitio establecido, tranquilo, silencioso, bien iluminado, ventilado convenientemente, a una temperatura adecuada, con una mesa ordenada sin elementos que distraigan la atención y una silla cómoda para que el niño no se canse y no sufra dolores de espalda. Todos estos factores ayudarán a crear un clima muy favorable a la concentración.

Buenos hábitos

Son factores relativos a las conductas que se llevan a cabo durante todas las fases del proceso de estudio. La clave está en que una conducta que se repite, se establece como un hábito permanente, con lo cual se interioriza y el esfuerzo que se tiene que hacer es muchísimo menor. Ese tiene que ser el gran objetivo a conseguir.

Crea un horario

En esta línea de establecer rutinas, es conveniente elaborar un horario de estudio factible. Al hacerlo, hay que tener en cuenta que se deben realizar descansos cuya periodicidad dependerá de la edad del niño. En cualquier caso, no se recomien da estudiar nunca más de una hora seguida. Los descansos deben ser de alrededor de 10 minutos, ya que si cortamos demasiado tiempo, habremos desconectado tanto que luego costará mucho más retomar el trabajo y la concentración.

Ten un plan de trabajo

No es recomendable hacer un poco de aquí y otro poco de allá. Para no dispersarse, lo mejor es no mezclar materias. Por otra parte, es fundamental acabar con la mala costumbre de dejar todo para el último día. Además de tener que pegarse una paliza innecesaria, la presión conlleva que la concentración sea muy difícil y que los resultados no sean los deseados. Esto se puede evitar con un buen plan que organice las materias de estudio por días y horas. En este sentido, es indispensable el uso de una agenda.

Los vídeojuegos, bien utilizados, fomentan la atención visual selectiva, por lo que es un recurso útil y efectivo

Haz ejercicio físico

Mens sana in corpore sano. Todo se resume en eso. Y es que el ejercicio físico es fundamental para mejorar la capacidad cognitiva. Por ello, es aconsejable que entre las actividades extraescolares que realice el niño haya prácticas deportivas que le ayuden a desfogarse. En época de exámenes, no hay nada mejor que organizar escapadas al campo para hacer deporte al aire libre y oxigenarse.

Duerme y descansa bien

De poco sirve dedicar tiempo al estudio si luego no se descansa debidamente. Es necesario dormir bien y que el sueño sea reparador para que los conceptos aprendidos sean asimilados.

Entrena tu mente

Los puzles, sudokus o juegos de cartas o estrategias hacen que la mente se mantenga en forma. También es básico fomentar el hábito de la lectura, actividad que mejora el dominio de la lengua y la capacidad de comprensión.

Los vídeojuegos también ayudan

Sin duda, este será el apartado que los menores estarán dispuestos a llevar a cabo con más gusto. Utilizándolos de una forma razonable, los videojuegos fomentan la atención visual selectiva, por lo que favorecen la concentración, además de hacer que el niño se divierta y desconecte. Si, además, el videojuego en cuestión está especialmente indicado para desarrollar la capacidad mental, como el Brain Training, mejor que mejor.