La jubilación supone un cambio drástico de rutinas y relaciones sociales al que hay que adaptarse. Te damos algunos consejos para que aproveches al máximo esta época en la que eres dueño de tu tiempo. ¡Disfrútalo!


Durante los años en los que nos dedicamos a trabajar, formando parte de la población activa, no dejamos de soñar con la jubilación. Queremos que llegue ese momento en el que por fin podamos tener tiempo para disfrutar de la familia, de las aficiones, de la tranquilidad o, incluso, cambiar de lugar de residencia o de forma de vida. Sin embargo, como todo lo que se idealiza, a veces no es tan perfecto.

Perder los roles que se han cumplido durante años no es tan fácil. Los recién jubilados se encuentran, de repente, con mucho tiempo libre sin saber cómo gestionarlo. El cambio de rutina es muy drástico.

En algunos casos, demasiado, porque hay personas, que han tenido muchas ocupaciones u ostentado puestos de responsabilidad que pasan de vivir de 100 a 0. Una inactividad que si se alarga en el tiempo conduce, en muchos casos, a la falta de autoestima, la tristeza y la depresión.

También hay personas para quienes sus relaciones sociales estaban centradas en el lugar de trabajo y que tras jubilarse, las acaban perdiendo.

De hecho, uno de los mayores miedos de la jubilación es la soledad. Un serio problema que afecta considerablemente a los jubilados españoles: según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el 28’8% de las mujeres y el 14’7 de los hombres mayores de 65 años de nuestro país viven solos.

Por desgracia, no todo el mundo posee un núcleo familiar o de amistades sólido en el que apoyarse, algo que puede derivar, entre otras cosas, en enfermedades como la depresión o el alzhéimer.

“Por ello, es importante construir una nueva rutina, tener nuevas inquietudes y buscar lugares nuevos en donde conocer gente que esté en la misma situación y con la que poder empatizar y compartir experiencias en esta nueva etapa”, asegura Pedro López, director de Liceum, Gimnasios de la Mente.

Y es que la jubilación es un cambio de rumbo, que si sabemos gestionar adecuadamente puede ser el mejor momento de tu vida. Te damos algunos consejos para que aproveches al máximo esta nueva etapa que tiene que ser un tiempo para disfrutar: tu tiempo.

Recorre mundo por poco dinero

Te habrá pasado que cuando tenías tiempo para viajar, no tenías dinero y viceversa. Ahora por fin tienes las dos cosas. Pero aunque tu situación económica no sea boyante, no renuncies a viajar. Puedes solicitar viajes del Imserso. Existen una gran variedad de destinos y tipo de estancias tanto para la costa como para el interior a precios muy económicos. También hay tratamientos de termalismo indicados para la prevención y rehabilitación de diversas dolencia.

Nunca es tarde para estudiar

Quizá por tus circunstancias familiares no pudiste estudiar o te viste obligado a hacer una carrera que no era tu verdadera vocación. Nunca es tarde. Ahora, puedes volver a estudiar por el simple gusto de aprender, sin ninguna presión, ya que lo único que te va a aportar al currículo es satisfacción personal. Además, esto te ayudará a crear una nueva rutina y relaciones interpersonales e intergeneracionales. Existe la opción de apuntarse a las universidades para mayores, que están coordinadas por las Comunidades Autónomas.

Haz ese curso que siempre has querido

Es posible que te apetezca aprender, pero no deseas que sea algo que te ocupe muchas horas a la semana o que se alargue en el tiempo, porque lo quieres hacer por puro hobbie. En ese caso, lo ideal es que te apuntes a un curso o taller. Los centros culturales, coordinados por los Ayuntamientos de tu localidad, ofrecen una amplia variedad de actividades a precios muy económicos. Fotografía, pintura, cerámica, pilates, yoga, gimnasia de mantenimiento, bailes de salón, costura, idiomas… Aprende y atesora nuevas amistades.

Voluntariado: trabaja a cambio de cariño

Si sientes un vacío interior tras jubilarte, puedes llenarlo empleando tu tiempo y esfuerzo en ayudar a los demás. No necesitas trabajar por dinero y tu remuneración será en forma de cariño y agradecimiento. Existen numerosas organizaciones con las que puedes trabajar como voluntaria, por ello, lo primero es decidir en qué campo te gustaría ayudar y cuánto tiempo puedes emplear. Hay personas que optan por colaboraciones que tienen que ver con la profesión que han desempeñado y otras que eligen voluntariados completamente distintos a su formación.

Una gran oferta cultural a tus pies

Aunque está muy bien que disfrutes viendo series y programas de televisión que te gusten, no te apoltrones en el sofá de tu casa. Tienes a tu disposición una gran oferta cultural de exposiciones, museos, obras de teatro, estrenos cinematográficos y demás que no debes desaprovechar. Además, por ser jubilado, muchas de estas actividades son gratuitas o te salen más baratas.

Deporte: ‘mens sana in corpore sano’

No es necesario que hagas maratones a estas alturas, pero sí es conveniente que practiques algún deporte para estar en forma. Si no eres muy aficionado, con caminar una hora al día es suficiente. Una estupenda motivación es adquirir una mascota: te obligará a salir a la calle, te creará una rutina y te hará compañía.

Recupera viejas amistades

Ya fuera por falta de tiempo o simplemente por el devenir de la vida, has ido dejando en el camino amistades a las que apreciabas mucho. Ahora es el momento de recuperar con ellas el tiempo perdido.