¿Sabías que los colores de tu alrededor pueden estar influenciando tus emociones y tu estado mental? Si quieres añadir carácter y personalidad a tu hogar, apuesta por los colores que mejor te representen.


La selección de colores para paredes, techos, suelos e incluso muebles determina la personalidad del hogar. Es una cuestión que va mucho más allá de la estética. Uno de los factores a tener en cuenta es la cantidad de luz natural que tienen las estancias, porque a más luz, los colores parecerán más claros y, a menor, más intensos.

Si quieres conseguir una sensación marcada de amplitud, escoge un solo tono suave para todas las paredes, deja los techos en blanco y da solo golpes de color en los muebles o textiles.

Gris claro

Los colores neutros son una apuesta segura. Los blancos sucios y tonos grises claros transmiten sosiego, elegancia y paz. Crean una sensación de amplitud de espacio. Se pueden utilizar en todas las estancias. Las paredes en tonos grises son una de las tendencias de los últimos años que se mantiene muy vigente.

Rojo

El rojo es el color de la pasión, la intimidad y la actividad. Incrementa la energía, pero dificulta el sueño. Puede producir sentimientos de agresividad así que se debe usar con precaución. Quizás no es el color idóneo para superficies grandes y lugares donde permanezcamos demasiado tiempo, como los pasillos.

Amarillo

Infunde vitalidad y favorece el optimismo. Las paredes de este color son idóneas para levantar el ánimo y transmitir tranquilidad. Es un color muy alegre y luminoso, aunque hay tonalidades que pueden llegar a ser demasiado brillantes e intensas. Suele ser un buena opción para la cocina, por ejemplo.

Verde

El verde transmite tranquilidad, confianza y bienestar. Es el color de la naturaleza y tiene cantidad de intensidades. El verde también se asocia a la salud y a la esperanza. Es ideal para cualquier habitación, pero también se pueden usar tonos más suaves para el baño, lo que fomentará una mayor sensación de higiene.

Azul

El azul fomenta la armonía y la paz. Es perfecto para personas con estrés. No obstante, es un color poco vivo que en exceso puede llevar a la pereza y la inapetencia. Aunque los azules intensos como el eléctrico pueden tener un efecto demasiado fuerte. Los tonos azules pastel en los dormitorios ayudan a conciliar mejor el sueño.

Dime cómo te sientes y te diré qué debes ponerte

1- Para ganar confianza, azul. El color azul denota tranquilidad, autoridad, confianza y lealtad. Además, es uno de los más elegidos por diseñadores y celebrities. Transmite poder y autoridad, por ello es uno de los colores que representa a las fuerzas de seguridad.

2- Para tranquilizarte, tonos neutros. El color beige o camel es uno de los ‘reyes’ del otoño. Lo vemos en gabardinas, pantalones, blusas, zapatos… Son colores tierra, relajantes y reductores del estrés que invitan a la comunicación.

3- Para pisar fuerte, rojo. Es el rojo el que denota calor, peligro, poder, pasión y fortaleza. Se asocia con mujeres fuertes, con carácter y con una personalidad marcada.