Si estás pensando en cambiar de coche, antes de tomar una decisión, valora todas las opciones de compra en función del uso que vayas a darle a tu vehículo. El objetivo es ahorrar más y contaminar menos.


En nuestro país, la vida útil de un coche ronda de media los 12 años. Sin embargo, los ayuntamientos de las grandes ciudades españolas ya han comenzado a restringir el tráfico a los vehículos más contaminantes, algo que ha animado a muchos conductores a buscar soluciones más eficientes para poder circular sin restricciones.

Ante la rápida evolución de estas iniciativas, no es de extrañar la confusión y la incertidumbre que esto nos genera, teniendo en cuenta la gran cantidad de sistemas de propulsión existentes. Antes de decidirnos, es conveniente que tengamos en cuenta algunas recomendaciones.

1- Compara los precios
2- Consumo de combustible
3- Restricciones de circulación
4- Seguridad
5- Equipamiento y tecnología
6- Coste de mantenimiento
7- Emisiones y eficiencia
8- Garantía y servicio posventa

Cómo instalar un punto de recarga en casa

Es recomendable si tenemos una plaza de garaje. Si disponemos de una vivienda unifamiliar, podríamos enchufar el coche a una toma de corriente de 16 A a coste cero. No obstante, sería recomendable instalar una base mural de recarga que genere mayor potencia eléctrica.

Su precio se aproxima a los 500-700 €. En caso de disponer de garaje colectivo, solo tendríamos que avisar por escrito al presidente de nuestra comunidad.

Escoge el coche según tu uso

Para trayectos cortos, coche eléctrico. Es la opción ideal para quien pueda recargarlo con facilidad y vaya a circular por ciudad o alrededores, sin superar en exceso los 100 km entre recargas. Sus emisiones directas son cero, como su consumo de combustible. Aproximadamente, el coste eléctrico por cada 100 km es de unos 1,20 euros.

Más de 20.000 km al año: diésel. Funcionan únicamente con combustible de gasóleo. Es una alternativa de compra para quienes realicen más de 20.000 km/año y, sobre todo, fuera de ciudad. Consumen poco, especialmente en carretera. Sin embargo, siguen siendo los que más óxido de nitrógeno producen (NOx).

Gasolina: ideal hasta 10.000 km/año. Utilizan únicamente gasolina como combustible. Es una buena elección si no vamos a recorrer más de 10.000 km anuales. Además, son los que mejores sensaciones de conducción aportan en deportivos y modelos de altas prestaciones. Sin embargo, son los que más consumen. Es decir, desde el punto de vista de la contaminación, los coches de gasolina son los que producen más CO2, uno de los principales gases responsables del efecto invernadero.

En ciudad, coche híbrido. Son ideales para un uso interurbano ya que cuentan con la calificación Cero emisiones. Sin embargo, su precio es más elevado que los vehículos de gasolina o diésel, sobre todo en el caso de los híbridos enchufables. Pueden utilizarse en ciudad y en trayectos cortos sin apenas consumo, dejando la autonomía de gasolina para trayectos largos.

Tipos de coches

Gasolina. Mayor consumo y contaminación.

Diésel. Funcionan únicamente con gasóleo.

Híbrido. Enchufable. Combinan energía recargable y gasolina.

Híbrido. no enchufable. Dependen de la frenada regenerativa y del motor de combustión para su autorecarga.

GLP: de gas. licuado. Motor de gasolina adaptado para Gas Petróleo.

GNC: de gas. natural. Pocos puntos de recarga de Gas Natural en España.