La muerte de un ser querido, un despido o una enfermedad pueden poner patas arriba la vida de una persona. Te contamos cómo puedes hacerle frente a estos problemas y salir fortalecida.


La vida es una aventura, un camino largo y ancho donde suceden infinidad de acontecimientos, unos los elegimos y otros no. Los que elegimos y nos gustan los disfrutamos y los etiquetamos como ‘buenos’, los que no elegimos los solemos llamar ‘problemas’.

En realidad, tanto unos como otros son valiosos para nuestro propio crecimiento personal, ya que detrás hay un aprendizaje y hemos de aceptar lo que acontezca con tranquilidad, paciencia y confianza. Nuestra experta, Paz Calap, nos explica cómo debemos actuar ante algunas de las situaciones más complicadas para salir fortalecidas. ¡Toma nota!

¿Te han detectado una enfermedad dolorosa?

La salud es lo primero, sin ella no tenemos nada. Si te han detectado una enfermedad seria y dolorosa, lo más importante es que sepas que está científicamente demostrado que la meditación refuerza áreas cerebrales que están encargadas del procesamiento de sensaciones de dolor.

Al menos pruébalo. Pon música suave de fondo cada día 30 minutos y sigue estas indicaciones:

  • Siéntate en un sitio tranquilo: Asegúrate de que tu espalda está recta y coloca tus piernas en paralelo y tus pies firmes sobre el suelo. Reposa tus manos sobre tu cuerpo y siéntete cómoda. Cierra los ojos y realiza una respiración larga y profunda, tomando el aire por la nariz suavemente y soltándolo igualmente. Toma una segunda respiración y, por último, una más.
  • Localiza el dolor: Ahora observa donde empieza y donde acaba el dolor. Siente su intensidad por unos momentos y abraza toda sensación que surja en tu cuerpo, sin rechazo. Después, imagina el dolor en movimiento y mira como con cada respiración que surge en ti tu cuerpo se llena de serenidad y el dolor se va haciendo más pequeño, hasta que se convierte en un punto que se desintegra y desaparece.
  • Libera tu angustia: Aleja de tu cabeza todo tipo de pensamientos de angustia, miedo e incertidumbre sobre el dolor físico. Son ideas que no te sirven en este momento. Déjalas ir fuera de ti. Observa tu cuerpo ahora. El dolor está ya en segundo plano. Para terminar, realiza una respiración larga y profunda manteniendo en ti el bienestar físico y mental.

paz calap

¿Ha fallecido un ser querido?

Cuando muere una persona querida es inevitable que sientas un profundo e intenso dolor en tu corazón. El dolor de pensar que no le volverás a ver más, que no le podrás tocar, abrazar o besar produce un gran desasosiego y una profunda tristeza en ti.

Sin embargo, más allá de tus sentidos existe otra realidad que has de percibir para conectarte con tu persona querida que dejó el plano material. Somos energía y la energía no se destruye, no se crea, simplemente se transforma.

Piensa de otra manera

Cuando nuestras personas queridas se van haciendo mayores, hemos de concienciarnos de que la muerte estará cada vez más cerca. Cuando fallecen es porque ya han cumplido con la misión que habían venido a realizar en este mundo material.

La eterna juventud es una ilusión y tarde o temprano hemos de aprender a vivir sabiendo que la muerte forma parte natural de la vida.

Vive sin miedo

Hemos de practicar el vivir sin miedo, vivir en el presente, disfrutando de la vida, conscientes de que la muerte está siempre posada en nuestro hombro izquierdo y que puede llegar en cualquier momento, ya que es parte de nuestra existencia.

Ser despedido genera un shock emocional igual que ocurre con otras pérdidas, y hay que pasar el duelo hemos de estar con los ojos bien abiertos para tomarla. A veces pasa por delante de nosotras y no la vemos ya que estamos tan angustiadas que no podemos mirar más allá de nuestras lágrimas.

Piensa que debajo de la dificultad hay siempre una oportunidad. Para empezar sé sincera contigo misma y pregúntate: ¿qué oportunidad me presenta ahora la vida? ¿cómo voy a aprovechar este momento? Es muy tentador lamentarse, pero la magia está en la acción.

Lo que sí puedes hacer es esto:

  • Tomarte un par de semanas de descanso, de no pensar ni reflexionar, simplemente de cuidarte, mimarte, descansar y disfrutar de acontecimientos que te regala la vida cada día, como ver amanecer.
  • Contarle a todo el mundo que conozcas que no tienes trabajo y que estás dispuesta y preparada para trabajar. A todo el mundo significa a TODOS: familia, amigos, conocidos, vecinos… Aprovecha cualquier conversación aunque sean desconocidos para contar tu situación y no desde el victimismo sino para ofrecer tu disposición a quien te necesite.
  • Actualiza tu currículum. Si hace tiempo que no lo revisas fíjate en los nuevos diseños de CV ya que van cambiando con los tiempos. Es importante que, además de actualizar la información, la imagen y el contenido esté acorde con lo que hoy quieren saber las empresas.
  • Aprovecha el tiempo para aprender algo nuevo, una actividad, un deporte, un arte, un idioma… Así despertarás tu creatividad y abrirás la mente a nuevas posibilidades.