Las mediciones de las órbitas finales de la nave espacial Cassini de la NASA muestran que
la atmósfera superior de Saturno es más caliente en la zona en la que brillan sus auroras.


Un hallazgo que podría ayudar a resolver un misterio de larga duración sobre los planetas
exteriores.

La atmósfera superior de Saturno es mucho más caliente de lo que los científicos preveían
teniendo en cuenta la distancia del planeta al sol. De hecho, se pensaba que todos los
planetas gigantes gaseosos (Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno) tenían atmósferas
superiores frías de unos 123 grados centígrados.

Pero los datos de la nave espacial Voyager, que sobrevoló los planetas exteriores en las
décadas de 1970 y 1980, mostraron atmósferas superiores sorprendentemente calientes, a
unas temperaturas de entre 125 y 325 grados centígrados.

Los científicos llaman a este desajuste crisis energética. Hay algo que inyecta energía
extra en las atmósferas de los planetas gigantes gaseosos, pero nadie sabe qué. Intentar
explicar por qué estas temperaturas son tan altas ha sido durante mucho tiempo un claro
objetivo en física atmosférica planetaria.

Los estudios de la nave espacial Cassini
Los datos remitidos en las últimas semanas por la nave espacial Cassini podrían dar una
respuesta a esto. Después de orbitar Saturno durante 13 años, Cassini concluyó su misión
con una serie de inmersiones entre el planeta y su anillo antes de sumergirse en la
atmósfera de Saturno en septiembre del 2017.

Durante esas órbitas finales, la nave espacial sondeó la atmósfera superior del planeta
observando estrellas en el fondo. La medición de la cantidad de luz estelar que bloquea la
atmósfera muestra cuán densa es esta atmósfera en diferentes puntos, lo que puede dar
una pista sobre su temperatura.

Utilizando 30 de estas mediciones estelares, el equipo cartografió las temperaturas
atmosféricas de Saturno en todo el planeta y a diferentes profundidades. Un conjunto de
datos sin precedentes para los planetas exteriores.

La luz brillante de las auroras de Saturno
La atmósfera era más cálida alrededor de las latitudes 60 grados Norte y 60 grados Sur,
aproximadamente en el lugar en donde aparecen las auroras brillantes de Saturno. Las
auroras son luces que brillan cuando las partículas cargadas del sol interactúan con la
magnetosfera de un planeta. A diferencia de las auroras visibles de la Tierra, las auroras de
Saturno brillan con luz ultravioleta.

La luz de las auroras no emite mucho calor por sí sola, sino que se acompaña de corrientes
eléctricas que pueden generar calor como los cables de una tostadora. Este proceso,
llamado calentamiento Joule, también ocurre en la atmósfera de la Tierra.

Si las auroras de Júpiter, Urano y Neptuno coinciden también con el calor adicional,
entonces estas auroras pueden resolver el misterio de las atmósferas calientes en todo
el sistema solar. Un proceso que podría llegar a darse incluso en los exoplanetas.