Si siempre te ha picado el gusanillo por el arte de la pintura al óleo, estás de enhorabuena, porque es una de las técnicas más fáciles.


La pintura nos sirve como forma de comunicación desde tiempos inmemoriales. Ya veíamos las pinturas rupestres en las cavernas, y es que la creatividad siempre ha estado presente en nuestra sociedad. A día de hoy, se vuelve más importante que nunca, ya que el arte supone una vía más para expresarnos.

Es habitual regalarles a los niños algunas acuarelas para que desarrollen su creatividad. Sin embargo, lo que no se tiene en cuenta es que esta es una técnica mucho más difícil que las demás, ya que requiere una gradación del color que no se tiene dominada desde el principio, y mucho menos cuando se tiene cuatro o cinco años.

La pintura al óleo resulta mucho más fácil de trabajar, ya que permite ir realizando correcciones sobre la marcha y es perfecta para principiantes. Tan solo necesitarás algo que expresar y ganas de aprender una nueva técnica y de trabajar. La inspiración hará el resto del trabajo.

Si no sabes cómo empezar a pintar un cuadro al óleo, sigue leyendo este artículo. Te vamos a dar los pasos más importantes que debes seguir para pintar al óleo.

Qué es el óleo

Al contrario que las acuarelas, el óleo es una pintura muy espesa que se queda fija en la tela del lienzo con facilidad. Es una técnica perfecta para iniciarse en la pintura, ya que permite cubrir los errores con más pintura o rasparlos con la paleta para quitar la pintura y poder volver a aplicarla una vez que se ha secado. Además, se pueden mezclar los colores sobre la paleta en lugar de sobre la tela, lo que nos evitará muchos fallos de planificación.

La pintura al óleo permite muchos trucos. Entre los más destacados, están:

  • El bloqueo de color: delimitar los contornos con una pintura algo más diluida. Así, las líneas de un cuadro al óleo quedan mucho más definidas que si utilizáramos otra técnica.
  • Crear sensación de volumen, utilizando distintas tonalidades del mismo color previamente mezcladas.
  • Usar un pincel pequeño para manchado y puntilleado (puntillismo). Por su densidad, la pintura al óleo se mantendrá fija en el lugar en el que la pongas, y no se moverá de ahí.

Qué necesitas para pintar al óleo

A continuación, te enumeramos los elementos que necesitas a la hora de pintar un cuadro al óleo:

  • Un lienzo sobre el que pintar, ya sea de tela, de madera, o una pared de yeso. El óleo tiene la ventaja de que puede utilizarse en numerosas superficies. De hecho, al principio se utilizaba para pintar murales.
  • Pinceles: es imprescindible que tengas dos, aunque puedes tener todos los que desees. Sí o sí, ambos deberán ser delgados y de pelo duro, pero uno más corto (para marcar las pinceladas) y otro más largo (para las zonas más amplias). Por otro lado, si lo deseas, puedes conseguir brochas pequeñas para zonas mucho más extensas y anchas.
  • Paleta para pinturas, donde podrás poner los colores y mezclarlos.
  • Puedes hacerte con los colores primarios para empezar a probar mezclas y, cuando le hayas cogido algo de dominio, pasar a los demás colores.
  • Trementina para diluir la pintura.
  • Un trapo y una paleta para quitar la pintura en caso de que te equivoques.
  • Alcohol.

Guía para pintar un cuadro al óleo

Estos son los pasos que debes seguir para pintar un cuadro al óleo:

  1. Boceto: es lo primero que tienes que hacer antes de lanzarte a pintar un cuadro. Por lo general, los bocetos se hacen con un carboncillo o con un lápiz de grafito, ya que dejan una marca visible pero sutil, que nos servirá de guía para el dibujo final. Cuando empieces a pintar, tendrás que repasar el boceto con pintura diluida para que siga siendo visible, o puedes fijarlo con laca.
  2. Imprimatura: se trata de hacer que el fondo de la pintura deje de ser blanco, aplicando una primera capa de color suave muy diluida en trementina. Esto se hace porque es un poco complicado pintar sobre fondos blancos. Por eso, es recomendable que hagas la imprimatura con colores amarillos claros, sepia, arena o incluso acrílicos.
  3. Primera capa monocromática: no te preocupes por que quede todo perfecto, ya que en esta primera capa nos centraremos en definir las formas grosso modo, creando principalmente las zonas de luz y las de oscuridad. Si también aplicamos tonos grisáceos le daremos más luminosidad, aunque este paso (llamado grisalla) es completamente opcional. Lo que sí tendrás que hacer sí o sí es aplicar la primera capa monocromática, ya que servirá como un plano de la pintura y como guía para las siguientes capas de colores, que se aplicarán en función de las luces y las sombras que hayamos definido.
  4. Distintos tonos: a continuación, deberás aplicar los distintos tonos, a capas finas. Tienes que realizar también los raspados y las mezclas de color adecuadas para que el cuadro tenga dimensión, volumen, profundidad y sombras.

Trucos para pintar un cuadro extraordinario

Por último, te damos una serie de consejos que puedes seguir si quieres darle a tu cuadro mucha personalidad o, simplemente, quieres que quede magnífico:

  • Con un pincel plano corto podrás dar pinceladas para destacar detalles, y con uno largos aportarás uniformidad.
  • Coloca los colores en la paleta siempre en la misma posición, de modo que con el tiempo los usarás de forma intuitiva y pintarás más fluidamente.
  • Mientras se secan las distintas capas de pintura, puedes hacer pruebas de color hasta que encuentres los tonos adecuados.
  • Las primeras capas deben estar muy diluidas en trementina, pero las superiores tienen que estarlo menos. De hecho, en la última capa debes aplicar la pintura directamente desde el bote, sin pasarla por trementina. Así, las figuras (que son lo último que se pinta) quedarán más sólidas, y los fondos parecerán más líquidos.
  • Las capas pueden borrarse con alcohol, sí, pero de una en una. Si mezclas dos capas, al utilizar el alcohol cuando estén secas, se eliminarán las dos, ya que se habrán convertido en una sola capa.
  • Deja que la pintura se seque al aire libre o en una habitación bien ventilada e iluminada. Si el cuadro se seca en la oscuridad, encima de la pintura puede quedar una capa aceitosa que le dará al cuadro un tono amarillento y envejecido.