¿Quién no ha salido perfectamente maquillada de casa y al verse en otro espejo se ha dado Cuenta de que llevaba la cara blanca o demasiado oscura? Tranquila, te damos las claves para acertar con tu maquillaje (sin volverte loca).


Sigues en busca y captura de la base de maquillaje perfecta? No te preocupes, sabemos que no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Para lograrlo, elegir el subtono correcto es esencial, pero también una textura adecuada a tu tipo de piel. Te damos los trucos para que aciertes de lleno.

A cara lavada

Para saber cuál es el verdadero subtono de la tez, se debe desmaquillar primero y esperar 15 minutos. Este tiempo es fundamental: muchas mujeres piensan que su tez es rosada, pero se trata de un enrojecimiento pasajero producido por la manipulación y roce de la limpieza facial.

Busca luz natural

El tipo de bombilla y el color de las paredes pueden interferir con la apariencia del tono de piel, dando falsos amarillentos o grisáceos. ¿Lo mejor? Mirarse a la luz del día, en una ventana, con la ayuda de un espejo de mano.

Las venas hablan

Tras situar el brazo bajo la luz natural, se deben observar con detenimiento. Si son verdosas, se tiene un tono de piel cálido. Si son azuladas, el tono de piel es frío. Si no se distinguen y es difícil determinar el color de las venas, el tono es neutro.

Una hoja en blanco

Un simple folio, colocado a la altura del rostro, es el mejor auxiliar para determinarlo. Si a su lado la piel se muestra amarillenta o pálida, el subtono es cálido. Si se ve rosada, se es de tonos fríos. En el caso de que se vea grisácea, se trata de un tono neutro.

¿Oro o plata?

No es cuestión de gustos, sino de lo que más favorece: ¿son los reflejos metalizados o los aúreos? El oro hace que se vean más favorecidas las pieles cálidas, mientras que los tonos fríos y neutros prefieren siempre la plata.

La prueba del vestidor

El rosa y el naranja son estupendos colores a la hora de determinar la tonalidad. Basta coger una prenda o una tela de cada color y envolver el rostro en ella, enmarcando todo el rostro como si fueran pañuelos. Si sienta mejor el naranja, estamos ante subtonos cálidos. ¿Se ve mejor el rosa? Son subtonos fríos. Si es casi imposible decidirse, estaremos ante la presencia de una tez neutra.

¿Y la textura?

No vale cualquiera, debes elegir la deberás elegir la más apropiada para tu tipo de piel y estilo de vida. Las bases fluidas se adaptan a todo tipo de pieles, se extienden con facilidad y permiten unificar el tono de la piel ofreciendo un resultado muy natural. El maquillaje en formato crema es más discreto, pero es ideal para hidratar el rostro aportando un color natural y delicado. Por otro lado, la textura del maquillaje compacto es perfecta para pieles mixtas y grasas, porque elimina los brillos y unifica el tono, aunque debes tener cuidado cuando lo apliques, ya que el acabado es menos natural que los demás. Por último, debes saber que el maquillaje en mousse es muy ligero, apto para todo tipo de pieles y aporta al rostro un aspecto aterciopelado.

Acabado perfecto

Además de la textura, también puedes elegir tu base de maquillaje en función del acabado que quieras conseguir. Hay bases que contienen sustancias nutritivas como glicerina, aceites vegetales o vitamina E, para mantener hidratada la piel durante horas. Estas son las mejores para las pieles secas que no tienen el nivel de agua suficiente. Si tu piel es mixta o grasa seguro que querrás controlar esos brillos que se crean en el rostro a lo largo del día y para ello las bases matificantes son tus mejores aliadas, ya que son oil free, es decir, sin grasas añadidas.

¿Tienes el rostro apagado?

Las bases iluminadoras son la mejor opción para devolverle la luz al instante, porque contienen activos aclarantes y exfoliantes, como la vitamina C. Por último, las bases con efecto lifting cuentan con componentes reafirmantes como el ácido hialurónico, las ceramidas y el colágeno, que evitan la flacidez que se produce en la piel con el paso de los años.