La masturbación es un ejercicio excelente por sí solo, pero no tiene por qué ser una actividad excluyente cuando se habla de parejas. Agregar una pareja significa disfrutar de una nueva dimensión del sexo que puede elevarse exponencialmente con un nuevo elemento en la mezcla.


1. En busca de un juguete

Ir de compras juntos debería ser la mejor manera de empezar esta experiencia. Elegido el juguete, es hora de probarlo, preferiblemente solos para compartir la experiencia después. Es un increíble y sencillo ejercicio donde aprender mucho sobre las preferencias de tu pareja. Es la reacción de tu cuerpo frente a un juguete sexual. Asegúrate de esterilizarlo adecuadamente entre usos.

2. Juega contigo misma

La vista es uno de los sentidos que más nos estimula sexualmente. En el juego de pareja, tener sexo frente al espejo suele ser interesante y educativo. Encuentra el espejo más grande que tengas y ponte frente a él. Juega con posturas, disfruta mirando, viendo como cada uno de vosotros interactuáis.

3. Disfruta de… no mirar

Como alternativa al juego anterior, prueba con la sensación de ambos sintiendo vuestro tacto, sin miraros uno al otro. Cuando empieces a masturbarte, describe lo que está pasando con tus propias palabras, de forma sensual, con detalles, deja tu cuerpo expresarse sin vergüenza.

4. Educaros el uno al otro

La comunicación es básica para una buena salud sexual. No se trata de realizar un espectáculo poco realista para hacer este ejercicio, sino mostrarnos 100% honestos sobre lo que nos gusta o no. A tu pareja le encantará verte y aprender a complacerte.

5. Grábalo

Cuando las parejas, por los motivos que sea, pasan tiempo separadas, encuentran fórmulas para disfrutar del sexo en la distancia. Posiblemente ese tiempo de distancia es más intenso sexualmente que cuando existe una convivencia diaria. Propón a tu pareja filmaros e intercambiar los vídeos. Por supuesto, todos los involucrados tienen que dar su consentimiento explícito y absolutamente libre para realizarlo.

6. Estudia expresiones faciales

Sentarse uno frente al otro o acostarse uno frente al otro. Así de sencillo. La idea es masturbarse mientras os miráis el uno al otro manteniendo una pequeña separación entre los dos para que haya espacio suficiente. No hay que hablar ni mirar qué hace tu pareja con sus manos.

7. Prolongar la sesión

Si queremos disfrutar más tiempo de este vínculo y complicidad con la pareja, en lugar de apresurarse hasta el final, puedes establecer diferentes normas para alargar el juego. Cuando uno de los dos llega al momento del orgasmo, la otra persona tiene que detenerse y viceversa. Esto prolongará la sesión y proporcionará algunas buenas risas cuando se acerque al final y no hay nada más sano que reírse con tu pareja. Sin duda, las risas unen mucho más de lo que crees y es una buena forma de “trabajar” en equipo.