El 76% de los españoles entiende que un alimento de cultivo sostenible procede de un tipo de agricultura que protege el medioambiente, es socialmente responsable y rentable para los agricultores.


Cada vez somos más conscientes de la necesidad de adquirir un compromiso real con el cuidado del planeta, pero no siempre nos paramos a pensar en el impacto medioambiental que tiene nuestra forma de comer o la fórmula para que nuestro estilo de vida sea más sostenible.

Según el estudio “Kellogg, Sencillez desde el origen” publicado recientemente, el 76% de los españoles entiende que un alimento de cultivo sostenible procede de un tipo de agricultura que protege el medioambiente, es socialmente responsable y rentable para los agricultores.

Por ello, con motivo del Día de la Gastronomía Sostenible -declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2016-, Kellogg lanza una serie de consejos para apoyar una alimentación que tenga en cuenta el origen de los ingredientes, su modo de cultivo, su forma de llegar a nuestros mercados y a nuestra mesa.

Apuesta por una dieta basada en vegetales

Aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal como frutas, hortalizas, cereales, frutos secos o semillas, es bueno para nuestra salud, pero también para la del planeta. Apuesta por su consumo para adoptar una alimentación saludable a la vez que sostenible, mientras minimizas el impacto medioambiental.

Reduce el uso de plásticos y apuesta por los embalajes con materiales reciclados

Hoy es más fácil que nunca. Cada vez son más las empresas que aplican la política de “no plásticos” en sus embalajes, pero más aun las que se comprometen a utilizar materiales reciclados para envasar sus productos.

Reutiliza los envases de los productos que compras

Los recursos con los que contamos son escasos. Por eso, además de comprar productos envasados con materiales reciclados, es vital continuar con la cadena y asegurarnos no solo también de reciclar, sino de reutilizar los envases y reducir así los residuos que se generan.

Ten en cuenta el impacto de toda la cadena de suministro

El transporte a gran escala supone una de las emisiones de huella de carbono más elevadas del planeta. Por eso es recomendable reducirlo en la medida de lo posible y optar por alternativas con menor impacto medioambiental. La eficiencia en el transporte y consumir productos cultivados o elaborados en nuestro entorno puede ayudar a reducir el impacto ambiental a la vez que aumenta el impacto social y promueve la economía local.

Por último… ¡planifica tus comidas!

Organizando las comidas de la semana conseguirás reducir el desperdicio y ayudarás a contribuir a la sostenibilidad alimentaria. Esto es así ya que, además de poder aprovechar los alimentos que ya están en tu nevera, evitarás comprar productos de más cuando vayas a la compra.