Es la zona del cuerpo más rebelde y donde más grasa se acumula, pero no es imposible eliminarla si eliges correctamente lo que comes. Toma nota… y siéntete ligera.


A partir de los 40 años, el organismo se ralentiza y los kilos se acumulan, siendo el vientre una de las zonas peor paradas. Sin embargo, para lucir un abdomen plano no hay que tener en cuenta solo la grasa abdominal, ya que es frecuente que las mujeres también
presenten problemas digestivos (y gases) que provocan hinchazón.

Para evitarlo y presumir por fin de un vientre firme y plano, lo mejor es optar por una dieta hipocalórica que disminuya el riesgo de inflamación intestinal.

¿Cómo reducir la grasa abdominal?

Para conseguir eliminar la grasa que se acumula en el vientre es necesario disminuir la cantidad de calorías que ingerimos. Aunque no hay una dieta específica que elimina la grasa abdominal, está comprobado que, al reducir la cantidad de calorías ingeridas, la grasa del abdomen se moviliza con mucha más rapidez que la grasa presente en otros lugares, como los muslos o las caderas.

¿Cómo se combate la hinchazón?

Para evitar la hinchazón y reducir la distensión abdominal lo mejor es acudir a alimentos que no provoquen inflamación a nivel intestinal. Tomar alimentos ricos en fibra es importante para conseguir un buen tránsito intestinal. Sin embargo, abusar de la cantidad también puede resultar perjudicial y acabar sufriendo molestias como hinchazón y gases.

Por ello, no olvides que 30-40 gramos de fibra al día son más que suficientes. Además, recuerda masticar los alimentos adecuadamente. Cada bocado de comida debe masticarse entre 7 u 8 veces, nada de engullir ni tragar los alimentos (casi) enteros. También el ritmo en el que comemos es un factor muy importante, si lo haces muy deprisa la sensación de saciedad llegará más tarde a tu cerebro y comerás más de la cuenta.

Dedes evitar…

◆ El exceso de cereales.
Los cereales integrales son excelentes, pero si nuestro sistema digestivo se resiente tras su ingesta provocándonos distensión y malestar abdominal, no queda más remedio que
reducir su consumo.

◆ Bebidas con gas.
Da igual si son bajas en calorías. El hecho de beber grandes cantidades de líquido durante las comidas puede diluir las enzimas y los ácidos responsables de la digestión haciéndola más lenta y, en consecuencia más pesada.

◆ Alcohol.
El alcohol es un irritante para el sistema digestivo. Además, ten en cuenta que la digestión se realiza en tu organismo a una temperatura de unos 37ºC, y cuando consumes
bebidas que están muy frías, tu cuerpo se ve obligado a contrarrestar esta diferencia de temperatura, lo que produce una alteración en la circulación de la sangre, que lo
único que va a conseguir es retrasar tu digestión e irritar la mucosa del estómago.

◆ Legumbres.
Preparadas con verduras son perfectamente compatibles en una dieta de adelgazamiento, pero también tienen el inconveniente de provocar molestias digestivas. Una opción
para no renunciar a su consumo es ponerlas en remojo durante varias horas, cocinarlas con comino y tomarlas en puré.

◆ Verduras crudas.
Aunque muchas veces optamos por las verduras y frutas para depurar nuestro organismo tras los excesos, debes saber que el consumo excesivo en crudo hace que sea más
difícil para el cuerpo descomponer lo que comes. Por ello, intenta tomar los vegetales crudos con moderación. También el arroz y la pasta se digieren mejor cuando están más
cocidas, aunque al dente resulten más saciantes. La carne y el pescado, en cambio, se digieren mejor cuanto menos cocinados estén.

◆ Leche.
Es un alimento que puede generar digestiones pesadas y especialmente en aquellas personas intolerantes a la lactosa. El yogur desnatado con bífidus es una buena opción para
sustituirla.

◆Verduras anticancerígenas.
Col, coliflor, coles de Bruselas, repollo, brócoli… Todas estas verduras contienen azúcares que fermentan en el intestino grueso, ocasionando gases e inflamación.

◆Frutas en el postre.
Es una costumbre muy habitual en nuestro país tomar fruta después de las comidas. Sin embargo, la fruta es un grupo de alimentos que se digieren muy rápido, y cuando se
consumen justo después de una comida, sus azúcares fermentan, provocando gases e hinchazón en el estómago. Por ello, lo más recomendable es tomarla al menos 30 minutos antes de comer o mínimo 2 horas después.

En verano, es necesario adaptar la dieta a las altas temperaturas: una alimentación equilibrada que prime recetas frescas y ligeras, y que posicione el agua como base de una buena hidratación.

El cambio de rutinas que propicia la época estival puede hacer que nos relajemos y se altere el equilibrio nutricional necesario para mantenernos sanos. Aumentar la ingesta de hortalizas y frutas, y evitar alimentos con mayor contenido en grasa son algunas recomendaciones para estos meses de calor. Otras recomendaciones también son regularizar las horas de sueño, practicar deporte con asiduidad e ir al servicio con la máxima regularidad posible.

Una dieta sana que incorpore alimentos altos en fibra, beber entre 1.5 y 2 litros de agua diariamente y realizar algún deporte de un modo asiduo son prácticas que contribuyen a un equilibrio digestivo positivo.

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