Hay algo realmente extraño en medio de la Vía Láctea. Los astrónomos han descubierto
recientemente la presencia de seis objetos en órbita alrededor de Sagitario A*. Pero son
tan peculiares que se les han asignado una categoría completamente nueva. Los
astrónomos los han bautizado como objetos G.

Los dos objetos originales – G1 y G2 – ya llamaron la atención de los astrónomos por
primera vez hace casi dos décadas. Parecían nubes gigantes de gas extendiéndose más y
más a medida que se acercaban al agujero negro, dejando a su alrededor espectros de gas
y polvo. Sin embargo, G1 y G2 no se comportaban como nubes de gas convencionales.

Según la astrónoma estadounidense Andrea Ghez, de la Universidad de California (Los
Angeles), “estos objetos parecen gas, pero actúan como estrellas”. Ghez y sus colegas han
estado estudiando el centro galáctico durante más de 20 años. Ahora, y en base a esos
datos, un equipo de astrónomos dirigido por Anna Ciurlo, de la Universidad de Ucla, ha
logrado identificar cuatro objetos más de este tipo: G3, G4, G5 y G6.

Estos cuatro nuevos objetos se hallan en órbitas muy diferentes a las de G1 y G2. En su
conjunto, los objetos G tienen periodos orbitales que oscilan entre los 170 y los 1.600 años.

Según la propia Ghez, “en el momento de máximo acercamiento, el objeto G2 presentaba
un comportamiento muy extraño. Realmente, lo habíamos visto antes, pero no nos pareció
tan peculiar hasta que se acercó al agujero negro y extendió su tamaño, desgarrándose
gran parte de su gas”.

“El objeto G2”, continúa Ghez, “pasó de ser un objeto bastante inocuo cuando estaba lejos
del agujero negro a uno totalmente estirado y distorsionado cuando estuvo más cerca. Fue
en ese momento cuando perdió su capa exterior, aunque ahora vuelve a adquirir
nuevamente una forma más compacta”.

Hasta el momento, se pensaba que G2 era una nube de hidrógeno que Sagitario A*
rompería y desgarraría. Sin embargo, al no suceder nada de esto los astrónomos quedaron
muy sorprendidos. Tanto que han calificado este fenómeno como un fracaso cósmico.

Los astrónomos creen que la respuesta se halla en las estrellas binarias masivas. La
mayoría de las veces estas estrellas gemelas, que se hallan encerradas en una órbita
mutua, no hacen absolutamente nada. Pero en ocasiones, al igual que los agujeros negros
binarios en colisión, pueden fundirse entre sí y formar una estrella.

Cuando esto último sucede, se produce una vasta nube de polvo y gas que rodea a la
estrella durante al menos un millón de años. Pero según Anna Ciurlo, “algo extraño debe
haber mantenido compacto al objeto G2 para permitirle sobrevivir a su encuentro con un
agujero negro”.