Alba Carrillo sufre dolencias que tan solo ha logrado superar gracias a la terapia miofascial. Te contamos en qué consiste y por qué le ha ayudado tanto a la modelo


Tras tres meses de confinamiento a causa del coronavirus, las clínicas de estética y salud vuelven a abrir sus puertas y a tratar a sus clientes. Un compromiso con la belleza y la salud de las personas que vuelve a retomar su actividad, cumpliendo en todo momento con las extremas medidas de higiene y seguridad impuestas por el Gobierno y que aseguran el disfrute de este tipo de servicios sin riesgo alguno a resultar contagiado. Algo que ya hemos visto hacer a infinidad de rostros conocidos, que han aprovechado las primeras fases de la desescalada para acudir a sus centros especializados de confianza. Así ha hecho, por ejemplo, Alba Carrillo, que ha vuelto a ponerse en las magistrales manos de Maite Perez del Olmo, directora de la clínica de fisioterapia y osteopatía Massalud de Madrid.

¿Qué se hace Alba Carrillo en esta clínica?

SEMANA ha tenido oportunidad de conocer el tratamiento que Alba Carrillo se realiza en Massalud. Se trata de la terapia miofascial, que busca minimizar las tensiones, el dolor, el agarrotamiento muscular, las limitaciones en la movilidad, etcétera. Unos problemas a los que se enfrenta la exmodelo, ya sea por una mala postura, un mal gesto o una enfermedad, pero que conociendo a Alba Carrillo probablemente su dolencia esté más cerca de ser fruto de una emoción contenida o por el estrés que sufre. Sea como fuere, esta técnica que ha logrado solucionar los dolorosos problemas de la colaboradora de televisión incide en el tratamiento directo sobre la fascia, un tejido conectivo, fino y elástico a pesar de su dureza, que recubre la gran mayoría de músculos, estructuras nerviosas y tendones de nuestro cuerpo.

La terapia miofascial que le ha devuelto la sonrisa a Alba Carrillo consiste en un masaje en el que se aplican movimientos y distintos grados de presión sostenida sobre el citado sistema fascial, ayudando a que la fascia se libere, se estire y se restablezca la circulación de los fluidos por el organismo. Esto ayuda a la recuperación del músculo o estructura que se veía bloqueada y que provoca sensación de tensión, agarrotamiento y dolor. Con ello se consigue no solo minimizar estos problemas, sino también ayudamos a nuestro cuerpo a recuperar su equilibrio funcional, una mayor y correcta movilidad, mejorar la circulación sanguínea y, en definitiva, la calidad de vida y sensación de bienestar del paciente.

Otros rostros conocidos que acuden a Massalud

Cabe destacar que Alba Carrillo es tan solo uno más de los rostros conocidos que acuden a esta clínica de fisioterapia y osteopatía, situada en la madrileña plaza de la Marina Española 5. También acuden con frecuencia el arquitecto Joaquín Torres o la actriz Belinda Washington. Dado su privilegiada localización cercana al Palacio Real y al Senado, a este centro acuden los cantantes profesionales que acuden al Teatro Real para vibrar el edificio con su portentosa voz. Una tarea que, lejos de pensar que es meramente innata, conlleva muchas horas de trabajo y perfeccionamiento de la técnica, en la que juega un papel importantísimo las sesiones especializadas y personalizadas de la osteópata Maite Perez del Olmo.

Una cuestión de la que son conocedores cantantes de la talla de Joyce DiDonato, Violeta Urmana, Pietro Spagnoli, Piero Pretti, Alessandro Luongo, Luca Pisaroni, Paul Apple, Raúl Giménez, Patricia Biccirè, Laura Brioli, Vicente Ombuena, Francesca Lombardi, Silvia Tro, Amparo Navarro, Guido Loconsolo, Anita Hartig, Eleonora Buratto, Rame Lahaj, Plácido Domingom, entre muchos otros maestros. Y es que las terapias de fisioterapia y osteopatía resultan primordiales en el desempeño de su trabajo, si desean dar lo mejor de sí mismos, cuidando y protegiendo su voz y todas las estructuras que lo facilitan.

Fue en 2001 cuando Massalud abrió sus puertas y dos años después consiguió establecer una relación fluida de colaboración con los cantantes y músicos del Teatro Real y la Zarzuela, así como con músicos de orquestas como la Sinfonía de Madrid, la Comunidad de Madrid, la escuela Reina Sofía o Katarina Gurska. Y es que estos profesionales, en el ejercicio de su labor profesional, adoptan posturas y realizan movimientos que les provocan afecciones y dolores muy concretos y específicos al instrumento que tocan.

Así, por ejemplo, se ha establecido un patrón claro en el que se ve que los músicos que tocan instrumentos de viento sufren de dolores de mandíbula, cervicales y brazos; los músicos especializados en cuerda padecen más asimetrías anatómicas que desencadenan dolores en brazos, cervicales y cintura escapular; o, por citar otro ejemplo, quienes hacen carrera con el piano suelen presentar más problemas en los brazos, el antebrazo, la muñeca, las cervicales y las lumbares. Cada especialidad implica unas dolencias específicas y, por ello, también un tratamiento profesional ideado para cada caso particular.