La intensidad y la magnitud son dos de los términos que se suelen emplear a la hora de
hablar de los terremotos. A pesar de compartir algunas similitudes, lo cierto es que hay
bastantes diferencias entre ambos.

Como veremos a continuación, los terremotos se pueden medir en función de la cantidad
de energía liberada (magnitud) o mediante el grado de destrucción que causan en el
área afectada (intensidad). Por tanto, y aunque ambas se puedan medir bajo una misma
escala, son dos medidas diferentes de un sismo.

La intensidad de los terremotos
La intensidad hace referencia a una descripción cualitativa de los efectos de los
terremotos. Aquí entran en juego tanto la percepción de las personas como los daños
materiales y económicos sufridos en el sismo. La estimación cualitativa de los efectos del
terremoto se basa en tres criterios principales:

● Cómo ha sido percibido por las personas
● Sus efectos sobre las edificaciones e infraestructuras
● Sus efectos sobre el terreno y el medio ambiente

La intensidad es mayor cuanto más cerca medimos del epicentro. Por lo general, suele
medirse a partir de la escala Richter, la cual mide la cantidad de energía liberada durante
el terremoto. Según el número en el que se clasifique el temblor o terremoto, este será
asociado a una cualidad diferente.

El nivel 3, por ejemplo, corresponde al de un temblor imperceptible. Ya el nivel 4 alude a un temblor perceptible, pero no destructivo. Del 4 al 6 se suele decir que se trata de un temblor perceptible entre ligero y moderado. Y a partir del nivel 6 es cuando se puede hablar ya de terremoto.

La magnitud de los terremotos
La magnitud, por su parte, se emplea para cuantificar el tamaño de los terremotos, es
decir, se encarga de medir la energía liberada durante la ruptura de una falla. No obstante,
hay que tener en cuenta que la energía total liberada por un terremoto es difícil de calcular
con precisión.

Sin ir más lejos, el cálculo de la magnitud de un terremoto se debe corregir en función del
sismógrafo utilizado, la distancia con el epicentro, la profundidad del foco y el tipo de suelo
donde se halla la estación de registro.

Una de las principales diferencias entre ambos términos es que la magnitud es una
medida de energía objetiva, mientras que la intensidad es subjetiva. Esto quiere decir
que si ocurre una ruptura en San Francisco, la magnitud es la misma si se calcula desde
aquí o desde otro lugar en el mundo. Sin embargo, la intensidad del sismo no se siente de
la misma forma ni tiene los mismos efectos en cada zona de ruptura.

En definitiva, la intensidad de un terremoto puede variar en función de la cantidad de
energía liberada o magnitud. Generalmente, está condicionada por una serie de factores,
como por ejemplo la cercanía al epicentro, las características geológicas y la calidad de las
edificaciones.

Es por esto por lo que un terremoto puede poseer un único valor de magnitud, pero sentirse con diferentes valores de intensidad.