Las células de la piel se renuevan de manera natural cada 28 días. Una vez cumplido su ciclo vital, se desprenden de la capa superficial de la epidermis y caen, cediendo el puesto a otras más jóvenes. Sin embargo, es una ley celular que a veces se ve alterada por causas tan diversas como la alimentación, la herencia genética, el estilo de vida, el estrés o el uso de cosméticos excesivamente agresivos, dando lugar a caspa o a una descamación excesivamente evidente. Pero tranquila, si sigues unos sencillos consejos lo puedes controlar (y evitar). ¡Toma nota!

Cuida tu alimentación

Llevar una dieta saludable es fundamental para mantener una piel sana, incluido e cuero cabelludo. Además, es importante que no te falten alimentos ricos en zinc como el salmón, las ostras, el chocolate negro, el ajo, el pavo, los cacahuetes o el cangrejo. También es importante que reduzcas la ingesta de azúcar y alimentos con levaduras, ya que un consumo excesivo puede provocar el crecimiento de hongos.

Lava correctamente

Cuando te laves el cabello, intenta mantener el champú en la cabeza entre 5 y 10 minutos, para que pueda actuar sobre el cuero cabelludo. No olvides masajear continuamente, pero nunca utilices las uñas sino las yemas de los dedos, para evitar levantar las escamas e irritar más la piel.

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Evita el agua caliente

Lávate siempre el pelo con agua tibia y finaliza el aclarado con agua fría, de este modo harás que se cierren los poros del cuero cabelludo combatiendo la aparición de caspa. Y recuerda cepillar el cabello a menudo para activar la circulación y evitar que el hongo que provoca la aparición de caspa se quede en tu cabeza.

Olvídate de los fijadores

Debes evitar todo lo posible el uso de lacas, ceras y geles fijadores para el cabello, ya que estos productos pueden resecar el pelo casi sin darte cuenta. Además, intenta no utilizar el secador, porque a más sequedad sobre el cuero cabelludo, mayor posibilidad de aparición de caspa. Y es que el exceso de calor provoca una mayor actividad de la glándula sebácea. Si te es imposible prescindir de él, regula la temperatura y opta por una más baja.

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Controla el estrés

Está demostrado que el estrés aumenta los brotes de caspa, lo que se conoce como caspa nerviosa. Pero además, también el cansancio y no dormir las horas necesarias son factores que pueden acrecentar el problema.

Prueba un truco casero

Muchas veces la caspa aparece por la sequedad del cuero cabelludo. El uso regular de aceite de oliva puede ayudar a mantener la cabeza engrasada y evitar así la temida descamación. Calienta un poco de aceite de oliva, masajea con él tu cuero cabelludo y déjalo 30 minutos en el pelo envuelto con una toalla. Por último, lávalo en profundidad con un champú anticaspa.