Según estudios recientes, hasta un 4% de la población asmática adulta vive con asma grave no controlada.


Nace el Instituto Nacional de Asma Grave, un proyecto amadrinado por Teresa Perales e impulsado por GSK con el objetivo de contribuir a la mejora en el abordaje de los pacientes con asma grave.

Teresa es un icono del movimiento paralímpico internacional. Ha llevado a participar en cinco Juegos Paralímpicos y en la que se ha mantenido en lo más alto de la competición hasta la actualidad, además de su afán de competición, Teresa en una de las deportistas que más ha demostrado su compromiso social. Y para reconocer su máximo esfuerzo y la capacidad de superación el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2021 han concedido a la nadadora española Teresa Perales.

El asma grave tiene una carga elevada para el paciente y el sistema que se manifiesta principalmente en tres ámbitos: salud y mortalidad, provocando 1.118 muertes en 2071; calidad de vida, un 25% de los pacientes asmáticos sufren trastornos emocionales y entre un 70-100% de los pacientes manifiestan algún grado de incapacidad funcional y coste económico, el coste directo del asma equivale al 2-4% del coste total del Sistema Nacional de Salud, con un coste indirecto adicional de hasta 2,700 millones euros.

¿Qué es el ASMA?

Es una enfermedad crónica y está causada por una inflamación constante en las vías respiratorias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en la actualidad hay unos 235 millones de personas con asma en todo el mundo. Algunos síntomas incluyen espasmos pulmonares, sibilancias y falta de respiración.

Una crisis o ataque de asma se produce porque los bronquios se inflaman aún más de lo habitual, debido a la exposición de una gran variedad de estímulos. Entre los principales factores está la exposición o ingesta de sustancias alérgicas en personas sensibilizadas, infecciones víricas, medicamentos, la contaminación atmosférica, sustancias irritantes, como el humo del tabaco, el cigarrillo electrónico, cambios bruscos de temperatura, hacer ejercicio en lugares muy fríos o secos, etc.

¿Cuáles son los síntomas?

Pueden ser más o menos intensos, fatiga, dificultad para respirar, sibilancias, opresión en el pecho, tos… Una crisis grave impide hablar con normalidad, conlleva retracciones intercostales (la piel entre las costillas se hunde), los labios se ponen azules y se puede perder el conocimiento. Si sufres, o alguien que tienes cerca, un ataque de asma, mantén la calma. Abandona el lugar donde estás, puede que algo que desconozcas haya desencadenado el episodio. Siéntate, no te acuestes y trata de relajarte. Es aconsejable hacer ejercicios de relajación que ayuden a normalizar la respiración.

A veces, eso será lo único que necesites hacer para volver a tener el asma bajo control.

Si se trata de un paciente con asma diagnosticado, tomar la medicación de alivio: un broncodilatador de acción rápida que generalmente surte efecto a los 5 minutos, pero se puede repetir cada 20 minutos si es necesario. Si el paciente no lleva la medicación, y no remonta, llamar a una ambulancia o acudir al lugar más cercano donde pueda conseguirla, ya que, «la medida inmediata es la broncodilatación rápida».