La ciudad japonesa de Minamata está salpicada por una serie de monumentos que conmemoran a las víctimas de una intoxicación industrial en masa ocurrida hace unas décadas.


En lo alto de una colina, un pequeño monumento de piedra honra la muerte de cientos de gatos sacrificados en secreto para la ciencia. Ahora, tras estudiar los restos de uno de esos gatos, un equipo de científicos argumenta que las causas que se dieron para explicar lo sucedido no son correctas.

Nadie cuestiona la raíz de un desastre que envenenó en la ciudad a más de 2.000 personas: el mercurio hallado en las aguas residuales de una fábrica de productos químicos y que se arrojó a la Bahía de Minamata. Un mercurio que consumió la población al entrar en contacto con los pescados y mariscos de la zona.

El metilmercurio como causa principal

En 1960, el gobierno japonés culpó al metilmercurio, un subproducto común en la contaminación por mercurio. Muchos análisis respaldaron esta conclusión al encontrar muestras de metilmercurio en pescados y mariscos de la zona. Sin embargo, un reciente estudio advierte de que el metilmercurio no fue el culpable de la tragedia.

El mercurio es un material tóxico que se vuelve mucho más peligroso cuando las bacterias en ambientes naturales lo convierten en metilmercurio. Este último es un compuesto orgánico fácilmente absorbido por los tejidos vivos y que puede pasar a la cadena alimenticia. Desde la década de los 90, los científicos han argumentado que la fábrica química Chisso en Minamata produjo metilmercurio y lo arrojó directamente a la bahía.ç

Un médico que trabajaba para la fábrica Chisso mezcló las aguas residuales con comida para gatos y los alimentó. Los animales comenzaron a convulsionar hasta morir. El médico le hizo la autopsia a dos de ellos y las lesiones que presentaban en el cerebro le sugirieron la muerte por metilmercurio.

Los hallazgos de un nuevo estudio 

El nuevo estudio, sin embargo, ha vuelto a analizar las muestras del cerebelo de uno de estos gatos y han descubierto que la mayoría de las moléculas no contienen metilmercurio. Tres cuartas partes de las muestras de mercurio halladas proceden de un compuesto orgánico llamado alfa-mercurio-acetaldehído. El resto era mercurio inorgánico.

El hallazgo sugiere que el desastre de Minamata y el envenenamiento general con metilmercurio debe volver a analizarse. El metilmercurio no jugó un papel determinante en el envenenamiento. Los estudios anteriores utilizaron técnicas menos sensibles y no detectaron la forma principal del mercurio.