La capacidad de concentración se ve reducida tras una comida rica en grasas saturadas.


Una reciente investigación sugiere que una comida rica en grasas saturadas puede dificultar nuestra capacidad de concentración. El estudio comparó en una prueba de
atención a 51 mujeres, las cuales consumieron en primer lugar una comida rica en grasas
saturadas y luego una comida elaborada con aceite de girasol, rico en grasa insaturadas.

El resultado de la prueba fue que su capacidad de atención disminuyó mucho más después
de comer la comida rica en grasas saturadas, lo que indica cierta relación entre el cerebro
y los alimentos grasos. La pérdida de concentración después de una comida de este tipo
resultó un hallazgo más que interesante para los investigadores.

Debido a que ambas comidas eran ricas en grasas y potencialmente nada beneficiosas, el
efecto cognitivo de la comida con altos índices de grasas saturadas podría ser aún mayor si
se compara con una comida baja en grasas.

El proceso de la investigación

Las mujeres que participaron en el estudio realizaron antes de la comida una prueba de
atención a través de una herramienta llamada prueba de rendimiento continuo. Esta
herramienta es capaz de medir la atención sostenida, la concentración y la capacidad de
reacción en base a una serie de ejercicios de 10 minutos en un ordenador.

Tras esta prueba, pasaron a la comida. La que se sirvió rica en grasas saturadas contenía
huevos, galletas, salchichas de pavo y salsa, mientras que la otra llevaba los mismos
alimentos, pero cocinados con aceite de girasol. Ambas contenían en total unas 930
calorías.

Cinco horas después de comer, las mujeres volvieron a realizar la prueba de rendimiento
continuo. Estos mismos pasos se repitieron de nuevo entre una y cuatro semanas después,
tomando la comida opuesta a la que habían tomado en la primera visita.

Los resultados de la prueba

Después de comer la comida rica en grasas saturadas, todas las mujeres participantes
fueron un 11% menos capaces de detectar estímulos objetivos en la prueba de atención. Los lapsos de concentración fueron más evidentes en aquellas mujeres con síntomas de intestino permeable.

Aunque el estudio no determinó lo que estaba sucediendo en el cerebro, los investigadores
sugieren que los alimentos ricos en grasas saturadas pueden aumentar la inflamación en
todo el cuerpo y, posiblemente, también en el cerebro. Los ácidos grasos serían capaces de
atravesar la barrera hematoencefálica.

Además, también se pudo demostrar que la capacidad de concentración podría verse aún
más afectada en aquellas personas que acuden a los alimentos grasos por problemas de
estrés.