Hace poco más de año y medio, los astrónomos descubrieron sorprendidos la presencia de
los mundos más oscuros descubiertos hasta la fecha. Situado a 466 años luz de la Tierra,
se trataba de un planeta gaseoso y gigante, muy similar en tamaño a Júpiter, y que orbita
alrededor de su estrella cada 1,75 días.

Los astrónomos bautizaron a este nuevo planeta como WASP-104b y pronto se percataron
de que presentaba una serie de características y particularidades muy especiales.

¿Por qué se trata de un planeta negro?
Sin ir más lejos, WASP-104b se halla tan cerca de su estrella que la intensa radiación de
esta ha barrido prácticamente por completo toda la atmósfera y las nubes del planeta. En su lugar, lo que tenemos es una serie de elementos, sodio y potasio fundamentalmente, que emergen hasta la superficie neblinosa y ardiente del planeta.

Pero, ¿por qué se conoce a WASP-104b como el planeta negro? La respuesta hay que
buscarla precisamente en los elementos como el sodio y el potasio que lo envuelven.

Estos elementos han sido capaces de absorber el 99% de la luz que refleja la superficie
del planeta. Tanto es así que algunos de los más prestigiosos científicos han asegurado que
se trata de uno de los tres planetas más oscuros descubiertos hasta la fecha.

Otra de las peculiaridades de este planeta es que está bloqueado por las mareas, lo que
quiere decir que un lado del mismo siempre se enfrenta a su estrella. De esta forma, se
sabe que WASP-104b tiene un lado diurno permanente y está tan caliente que no permite
que las nubes se puedan formar ni que su superficie contenga hielo.

No obstante, las últimas investigaciones han descubierto que sí pueden formarse nubes en
el lado nocturno. Pero al no ver la luz del día, este lado no posee ninguna luz que lo refleje.

La evolución del planeta WASP-104b
Lo curioso del caso es que, en realidad, WASP-104b ya fue descubierto por primera vez en el año 2014. Sin embargo, en aquella ocasión se le tomó como un gigante de gas caliente sin más, pero con una enorme velocidad de órbita, algo que ya sorprendió a los astrónomos que dieron con él.

Fue precisamente en abril del 2018 cuando el Telescopio Espacial Kepler, cuya misión
finalizó en noviembre del año pasado, pudo ofrecer una mejor imagen de este planeta
negro.

Esta nueva percepción indujo a los astrónomos a pensar que, si tuviéramos la posibilidad de viajar hasta WASP-104b, se podría comprobar que no es un planeta completamente negro.

A poca distancia de él, el planeta emite tenues reflejos púrpuras o incluso rojizos muy
característicos.

También resulta sorprendente que, a pesar de ser más oscuro de lo normal, un planeta
como WASP-104b no es más difícil de detectar que cualquier otro planeta.

Los astrónomos siguen estudiando nuevas características de este planeta para descubrir
muchas más cosas de él y así poder obtener nueva información que nos permita conocer
con más detalle a estos planetas oscuros.