La homeopatía, consiste en diluir un producto químico tantas veces, hasta que al finalno existe ninguna molécula de dicho compuesto en el producto, atribuyéndose elpoder curativo a lo que se denomina “memoria de agua”.


Basada en la ley de similitud o de los semejantes, la homeopatía afirma cuando una
sustancia, administrada en pequeñas cantidades, está provocando determinados
síntomas en una persona sana, administrada en pequeñas cantidades en una persona
enferma es capaz de curar los mismos síntomas o semejantes.

Los tratamientos se elaboran consultando libros de referencia, conocidos como
repertorios, y en donde, a la hora de la elaboración de un remedio homeopático, se da
consideración a elementos tales como el conjunto de los síntomas de cada paciente, su
estado físico y psicológico, o su historia médica y de vida.

Desde sus comienzos, ha supuesto un objeto de debate y controversia entre los
expertos en medicina, es por ello que la homeopatía cuenta con numerosos
defensores, al igual que detractores.

En muchos casos, es cierto que se le otorga el carácter de pseudociencia.

¿La homeopatía, funciona realmente?
Sobre la discusión acerca de la verdadera eficacia de la homeopatía para el
tratamiento de un sinfín de afecciones y enfermedades lo primero que deberíamos
recalcar es que: tiene sus limitaciones, como muchos otros recursos terapéuticos, o
como cualquier otra medicina o terapia.

El hecho de que no se consiga explicar cómo funciona, no es sinónimo de que no
funcione. Si fuera seguro que su funcionamiento es nulo, no se llevaría siglos usando
en todas partes el mundo, ni existirían antiguas sociedades médicas de homeopatía, ni
personas que durante toda su vida acuden al homeópata para tratar sus problemas de
salud.

Se habla de efecto placebo en muchos casos, pero el efecto placebo no puede
explicarse cuando los buenos resultados se dan en casos de tratamientos a bebés,
animales, o incluso ciertos trabajos de investigación sobre tejidos.

Se han dado casos de curación, solamente con tratamiento homeopático. La ciencia,
siempre debería ser más humilde y reconocer que ella también tiene sus límites, ya
que es frecuente que esta desestime una cosa cuando no la conoce.

Es por eso, que en algunos casos, se ha llegado a decir que al analizar el agua donde se
diluye el medicamento homeopático correspondiente, sólo pueden apreciarse las
moléculas de dicho agua, H 2 O. Pero, ¿quién asegura que son los átomos de oxígeno e
hidrógeno que forman el agua toda la información final que podemos llegar a obtener?

Un recurso terapéutico válido
La homeopatía, cuando es administrada por un profesional bien formado, puede
funcionar en pacientes de muy diversa naturaleza, pero también hay que decir que no
en todos los casos funciona; esto, sin embargo, también es aplicable a cualquier otra
medicina o terapia conocida y empleada en la actualidad.

Su ausencia de efectos secundarios, su naturaleza no invasiva, y el hecho de que la
homeopatía basa una de sus premisas en que se trata al paciente, no a la enfermedad,
la convierten en un recurso, que si más no, no supone ningún riesgo el querer conocer.
Un tratamiento homeopático, no nos va a suponer, aunque lo iniciemos con dudas
respecto a su posible efectividad, ningún efecto adverso ni perjudicial. De hecho, todo
lo que nos puede aportar, en todo caso, son beneficios.

Como siempre, decir que debemos asegurarnos, si decidimos iniciar un tratamiento de
este tipo, de acudir a un homeópata profesional, con cualificación para prescribir los
compuestos que verdaderamente se adecuen a nuestra necesidad.