Neil Armstrong y Buzz Aldrin plantaron sobre la superficie lunar, la bandera americana,
símbolo que representa la llegada del hombre en su viaje a la Luna.

Poco después del aterrizaje del Eagle, mientras su compañero Michael Collins daba
vueltas en órbita, los dos astronautas del Apolo 11 probaron cómo era aquello de
brincar en la gravedad de otro mundo: recogieron unas piedras, colocaron algunos
experimentos y desplegaron el famoso trozo de tela, que era la bandera de los EEUU.

El resto de tripulaciones de vuelos Apolo les imitarían. Pero no serán los últimos: si la
NASA y otras agencias espaciales regresan a nuestro satélite o llegan a Marte, es
probable que veamos otras banderas en lugares donde nunca ha estado ninguna.

¿Por qué no plantaron una cruz roja?
La bandera del Apolo 11 fue un motivo de largas discusiones. Lo cierto es que algunos
habrían preferido llevar la de las Naciones Unidas; otros, la de la cristiandad, blanca
con una cruz roja sobre campo azul en su esquina superior… Al final, el criterio que se
impuso fue el del Capitolio.

Una tela barata, por bandera
«Old Glory», así se denomina a la bandera de EE.UU. La que se llevó a la Luna era un
modelo comercial de nylon.

La NASA nunca divulgó el nombre del fabricante -aunque se dice que fue adquirida en
un almacén Sears de Houston-, pero sí el precio: cinco dólares y medio.

El asta era bastante más cara, pues estaba formada por dos tubos telescópicos de
aluminio.

En el extremo superior de ese asta iba un travesaño horizontal para que la bandera
pudiera ser desplegada y no cayera a plomo por la falta de atmósfera. Se trataba de un
pequeño truco, para que así pareciera que ondeaba.

Este efecto de “bandera al viento” es el motivo favorito de los partidarios de la teoría
de la conspiración para decir que todo aquello fue una farsa y que la escena fue rodada
en un lugar con aire.

¿Cómo viajó la bandera americana hasta la Luna?
Durante el viaje a la Luna, la bandera iba enrollada, adosada a la escalerilla. Para evitar
que esta se hiciera chamusquina durante el alunizaje (podía alcanzar más de mil grados centígrados), los técnicos de NASA diseñaron un aislamiento de protección con unos cierres de velcro para que pudiera ser desenganchada con facilidad.

¿Sigue en pie la bandera americana?
La punta del asta era muy dura, pero los astronautas no la pudieron clavar más de un
palmo. Al despegar, los gases de la nave la tumbaron, algo de lo cual informó en su
momento el propio Aldrin.

Después de décadas de exposición a la radiación ultravioleta y los brutales cambios de
temperatura, sus colores se habrán desteñido y es muy probable que esté
desintegrada.

¿Hay algo de esa bandera hoy día en la Tierra?
Un fragmento azul, blanco y rojo recortado para eliminar la costura y la etiqueta del
fabricante.

Thomas Moser, un ingeniero mecánico del equipo responsable de prepararla para el
vuelo la rescató de la papelera.

El retal fue vendido en una subasta en 2011 nada menos que por 60.000 dólares.

¿Puede verse realmente desde la Tierra?
Lamentablemente, no hay ningún telescopio en la Tierra con el diámetro suficiente
para distinguirlas: el Gran Telescopio Canarias, uno de los observatorios ópticos de
mayor tamaño en el mundo, posee un espejo primario de solo 10,4 metros: para ver la
bandera se necesitaría un diámetro de 200 metros.