8 horas al día, 56 horas a la semana, 224 al mes y 2.688 horas al año. Lo que significa que pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Toma nota, porque tu postura es importante.


Boca arriba: todo beneficios

Es la mejor postura, aunque solo suelen dormir de esta manera las personas con apnea del sueño, enfermedad cardíaca o problemas para tragar. Dormir boca arriba distribuye el peso de manera más uniforme, y si tienes dolores de espalda puede ser una gran solución, dado que mejora la alineación de la espina dorsal y el cuello. Prueba a poner un cojín bajo las rodillas para ayudarte. Además lo ideal es que, aunque estés tumbada, mantengas una postura similar a la que tendrías estando de pie: espalda y cuello rectos, pero relajados.

De lado: una buena alternativa

Si te cuesta mucho dormir boca arriba opta por la posición ‘fetal’, llamada así porque es similar a la que adquiere el bebé en el vientre de la madre. Flexiona las caderas y las piernas, y siempre mantén el cuello en línea con la espalda. De esta forma aliviarás tensiones en la zona lumbar y podrás estar más estable. ¿Más beneficios de esta postura? Impide que ronques, evita la acidez en el estómago y  mejora la circulación de la sangre. Eso sí, mejor opta por dormir sobre el lado izquierdo, ya que esto favorece el drenaje linfático y ayuda a que el corazón bombee con más facilidad.

dormir

Boca abajo: trata de evitarla

Esta postura, desgraciadamente, no produce ningún beneficio. La torsión del cuello hace que modifiquemos la curva cervical, además de correr el riego de despertar con dolores e incluso malestar general. Además, dormir sobre el estómago y el pecho impide una respiración fluida. Por lo mencionar que en las mujeres provoca o agrava la flacidez en el pecho.

Y además… ¿Qué dureza debe tener la cama?

El colchón perfecto debería tener una dureza media. Un error común es combinar un canapé de tabla con un colchón de látex, pues resulta demasiado duro. Cuando vayas a comprar un colchón, en la tienda prueba todas las posturas en las que duermes.

Para saber si respeta la curvatura natural de la columna, túmbate y pasa una mano entre las lumbares y el colchón. Si pasa sin problemas, es muy rígido, si no lo hace, demasiado blando. Debe tener una consistencia que se adapte a la forma del cuerpo pero sin hundirse; de 90 cm de ancho (cama individual) o 150-160 (doble) y con un largo que supere unos centímetros tu altura para no dormir encogida.

¿Y la almohada?

Si duermes boca arriba, lo mejor es utilizar una almohada fina de unos 12-13 centímetros de grosor. Si lo haces apoyada en un hombro, elige una gruesa (de unos 15 cms). Si duermes boca abajo, el cojín no debería superar nunca los 10 centímetros.