Cuando tenemos los poros abiertos, es más fácil que entre suciedad en ellos y que aparezcan puntos negros y granitos. Te enseñamos cómo reducir el tamaño de los poros con algunos trucos y remedios caseros.


La principal función de los poros es colaborar en la transpiración de la piel y almacenar la grasa necesaria para que la piel se mantenga hidratada. De vez en cuando, estos poros se obstruyen, y es cuando se convierten en puntos negros o granitos, que empeoran la apariencia de nuestra piel y le dan una textura rugosa.

Son muchas las cremas que prometen ser milagrosas y acabar con los poros abiertos, pero los dermatólogos niegan esta eficacia, ya que los poros son casi imposibles de cerrar, pero sí que se pueden combatir, disimular y, sobre todo, mantenerlos limpios para que parezcan lo más pequeños posibles. Para ello, deberás llevar a cabo una buena rutina facial.

Por qué se abren los poros

Los poros son visibles, sobre todo, en la frente, los pómulos, la nariz y la barbilla. El tamaño de nuestros poros, su dilatación o su contracción, depende de muchos factores. Entre los más destacables están:

  • La genética: es altamente probable que heredemos el mismo tipo de piel que tuvieron nuestros padres, y que nuestros hijos hereden nuestro tipo de piel. Así, si nuestros padres tuvieron la piel grasa, seguramente nosotros también, con los consecuentes poros más grandes (debido a las glándulas seborreicas).
  • Desajustes hormonales: cuando tenemos las hormonas algo alteradas, puede aumentar la producción de grasa de nuestra piel. Esto suele suceder en la pubertad y en la menopausia, pues son las dos etapas de la vida en la que más cambios hormonales se sufren.
  • Envejecimiento de la piel: con el paso de los años, la piel va perdiendo elasticidad, de modo que los poros se van abriendo y se hacen más visibles.
  • Suciedad e impurezas: es el motivo más común por el que se dilatan los poros, y también el más fácil de solucionar. Cuando se acumula grasa en el rostro, los poros adquieren una apariencia desagradable y aparecen espinillas y puntos negros. Esto es totalmente evitable llevando a cabo una buena limpieza facial y una exfoliación que elimine las células muertas y la contaminación de nuestro cutis.

Cómo disimular los poros

A continuación, te damos los mejores remedios para reducir visiblemente el tamaño de los poros.

Limpia tu cara todos los días

Debes establecer una rutina de skin care por la mañana y por la noche. Hazte con un desmaquillante (ya sea en bálsamo o en agua micelar), un limpiador a base de agua, un tónico y una crema hidratante. Lava tu cara al principio con agua templada para que se dilaten los poros y salga toda la suciedad al frotar con el limpiador. A continuación, da el último aclarado con agua fría, ya que así se contraerán los poros.

No olvides utilizar una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel. Esto evitará que vuelvan a aparecer granitos o puntos negros en esos poros abiertos.

Exfolia

Con un buen exfoliante podrás eliminar las células muertas del rostro y evitar que se acumulen en los poros. Es recomendable que incorpores este paso a tu rutina al menos cada dos semanas, sin utilizar un exfoliante demasiado abrasivo. De hecho, puedes hacer tus propios exfoliantes caseros:

  • Mezcla una cucharada de copos de avena con una de yogur natural (sin azúcar).
  • Aplica el mejunje en tu cara con suaves movimientos circulares.
  • Deja actuar durante unos minutos.
  • Elimina la mascarilla con mucha agua fría y, por último, aplica tu crema hidratante habitual.

Baños de vapor

Los baños de vapor son muy efectivos para minimizar el tamaño de los poros. Sigue los siguientes pasos:

  • Lava tu rostro con tu limpiador habitual para eliminar la suciedad.
  • Después, pon a calentar agua en un cazo, y cuando esté hirviendo apaga el fuego.
  • A continuación, acerca tu cara al cazo y coloca una toalla sobre la cabeza. Esto hará que los vapores penetren en los poros.
  • Aguanta en esa posición durante unos 10 minutos.
  • Por último, lava la cara con agua fría.

Si al agua del cazo le añades aceite de árbol de té, será todavía más efectiva para combatir el acné, ya que este aceite es secante. No obstante, con el vapor por sí solo es suficiente.

Puedes darte baños de vapor un par de veces al mes. Si lo haces más, puede que tu piel se enrojezca, así que ten cuidado.

Hielo

Aplicar hielo sobre el rostro nos hará ganar firmeza y hará que los poros se reduzcan considerablemente debido al frío. Sin embargo, debes tener en cuenta que el exceso de frío también puede producir quemaduras, por lo que no puedes aplicar el hielo directamente sobre la piel.

  • Primero, limpia tu cara con el jabón que sueles utilizar para el rostro.
  • Envuelve un cubito de hielo en un paño fino.
  • Restriégalo suavemente por el rostro durante 30 segundos como máximo.
  • Repite el proceso un par de veces a la semana, siempre cuando salgas de la ducha (ya que ahí se habrán dilatado más los poros).

El hielo le dará tensión a la piel.

Bicarbonato de sodio

Este es un ingrediente que seca la piel, por lo que, en su justa medida, viene muy bien para combatir el acné. Debes tener cuidado de no utilizarlo de forma excesiva, ya que la piel podría acabar muy seca y, por tanto, producir más grasa que, a su vez, producirá más granitos y suciedad.

Para aplicar el bicarbonato en tu rostro, sigue los siguientes pasos:

  • Mezcla bicarbonato de sodio y agua hasta conseguir una pasta.
  • Aplica la mezcla en las zonas en las que tengas los poros más dilatados.
  • Masajéala en tu rostro como si fuera un exfoliante, no más de 30 segundos.
  • A continuación, deja actuar la mezcla durante unos cinco minutos.
  • Por último, enjuaga el rostro con agua templada.

Este es un tratamiento que puedes empezar aplicándolo durante una semana completa y que, después, debes reducirlo a 2 o 3 días por semana, sobre todo si tienes la piel grasa. Si tu piel, en cambio, es seca, deberías aplicarlo únicamente una o dos veces por semana. En cualquier caso, al final debes aplicar una buena crema hidratante que calme la posible irritación de la piel.

El truco para evitar que los poros parezcan grandes es, efectivamente, llevar a cabo una buena rutina de limpieza, ya que sin ella dará igual que apliquemos otros tratamientos milagrosos. Además, deberás ser constante si quieres empezar a notar los resultados.